Una carta de José Sanz de Larrea y otra de Vicente de la Fuente, sobre otras cartas de Baltasar Gracián

Francisco Tobajas Gallego

            El 30 de julio de 1788 José Sanz de Larrea, entonces rector de la Universidad Sertoriana de Huesca, encontró algunos documentos en la casa situada en el Coso oscense que fuera de Vicencio Juan de Lastanosa, entre los cuales se hallaban «un gran legajo del P. Baltasar Gracián, autor del Criticón, las q. pienso examinar muy despacio, pues siendo de un hombre tan famoso, no dejan de contener cosas buenas» (Memorias literarias de Aragón, Ms. 76, 297-300). Este importante hallazgo lo comunicó al día siguiente en carta a su amigo Félix de Latassa y Ortín, racionero de mensa de La Seo de Zaragoza y autor de la Biblioteca de Escritores Aragoneses.

            Esta carta de Larrea se encuentra en el manuscrito de Latassa titulado Memorias literarias de Aragón, manuscritos 76, 77 y 78, de la Biblioteca Pública de Huesca. El 11 de septiembre de 1880 fueron entregados, junto a otros documentos, en la Biblioteca Provincial y del Instituto de Huesca por los ejecutores testamentarios de Valentín Carderera. Las Memorias de Latassa habían pertenecido anteriormente al marqués de Santa Coloma.

Estas Memorias literarias de Aragón ya habían sido dadas a conocer por Gabriel Llabrés en la Revista de Huesca (1903-1904), I, 155-163 y más tarde por Ricardo del Arco.

            En ellas encontramos una carta de Vicente de la Fuente, fechada en Calatayud un 6 de agosto, sin anotar el año, que dirigía a Valentín Carderera (Memorias literarias de Aragón, Ms. 76, 1-4). Podía estar fechada en del año 1856, pues Vicente de la Fuente comentaba a su amigo el derribo del monasterio de San Pedro Mártir de dominicos de Calatayud. En ella escribía: «Nada digo a V. S. de S. Pedro Mártir, pues el día que vi como está la iglesia por fuera pasé muy mal rato y no quise entrar dentro. El patio ha sido demolido, según dicen, a pesar de lo útil q. hubiera sido para la cárcel q. están haciendo. A la iglesia le han quitado el tejado, pero las bóvedas son tan fuertes q. resisten a pesar de todo: el ábside, la escalera y la sala capitular van a ser demolidas para ensanchar la carretera. Esto se llama ornato público, frasecilla que se debe reunir al patriotismo, beneficencia, mejoras & y otros terminillos del mismo jaez, que ya solo sirven para dar escalofríos a toda persona decente que los oye pronunciar. Querrá V. creer que el año pasado se gastaron aquí 30.000 reales en regar 40 chopos!

            Si el ayuntamto lo hizo por miedo de que falten zoquetes, creo que sus temores son infundados». Y continuaba: «También ha desaparecido en su mayor parte la casa de los Nueros cuya fachada flamenca tiene V. dibujada: en cambio se ha hecho otra moderna, con un gran balcón volado o corrido, que tiene admirados a todos los paletos de esta vega».

            Vicente de la Fuente le comentaba también que hacía unos días, en la biblioteca de casa de los señores de Larrea, «donde suelo pasar algunos buenos ratos», había encontrado un cuaderno de apuntes de José Sanz de Larrea, colegial Mayor de Santiago, en el que entre otros asuntos hablaba de unas cartas de Baltasar Gracián, que Vicente de la Fuente buscaba infructuosamente hacía ya dos años. Decía así: «Noticia de los papeles que he encontrado en casa de Lastanosa de Huesca hoy 30 de julio de 1788». Entre ellos había anotado el hallazgo de catorce cartas de Gracián, que comenzaban el 28 de abril de 1640 y finalizaban el 21 de octubre de 1655. Vicente de la Fuente escribía que por más que había revuelto los papeles de Sanz de Larrea, no había hallado estas cartas, ni copia de ellas, lo que le hacía pensar que Larrea no lo había hecho.

            José Sanz de Larrea debió quedarse con algunos de estos documentos que había encontrado en casa de Lastanosa, pero las cartas de Gracián se las prestó a Miguel Monterde, canónigo y prior del Santo Sepulcro de Calatayud, quien elaboró con cierta dificultad, por lo difícil de la letra, una copia que aún pudo ver Latassa, como él mismo confiesa en sus Memorias el 22 de marzo de 1789 (Ms. 76, 70). Latassa no vio las originales. En ellas, señala, había «diversidad de noticias, pero están escritas en un estilo demasiado llano y sin particular esmero». Estas cartas de Baltasar Gracián no se han encontrado.

 Bibliografía:

Lamarca Langa, G. (1999-2000): «Las Memorias literarias de Aragón, de Félix Latassa. Estudio y descripción», Turiaso XV, 127-173.

Laplana Gil, J. E. (2008): «Gracián y sus cartas. Problemas editoriales con una carta casi inédita de Manuel Salinas a Gracián», Françoise Çazal (ed.), Homenaje a/ Hommage à Francis Cerdan, Toulouse, CNRS- Université de Toulouse-Le Mirail, 493-536.

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