Presentación de El tránsito de María y la devoción asuncionista en el Aragón Occidental

CULTO E IMÁGENES DE LA VIRGEN DE LA CAMA EN EL ARAGÓN OCCIDENTAL. EL TRÁNSITO DE MARÍA Y LA DEVOCIÓN ASUNCIONISTA EN LA COMUNIDAD DE CALATAYUD

Francisco Tobajas Gallego

El 11 de marzo de 2016 tuvo lugar en el Salón Multiusos del Excmo. Ayuntamiento de Calatayud, la presentación del libro editado por el Centro de Estudios Bilbilitanos, Culto e imágenes de la Virgen de la Cama en el Aragón Occidental. El Tránsito de María y la devoción Asuncionista en la Comunidad de Calatayud, de Jesús Criado Mainar. Presentó el acto Juan José Mateo, secretario del Centro de Estudios Bilbilitanos. El autor estuvo acompañado de Carmina García Herrero, Catedrática y profesora de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza.

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La profesora García Herrero elogió la labor del autor, Jesús Criado Mainar, destacando su humildad y su generosidad. Señaló que se trataba de un libro hermoso, tanto en su forma como en su contenido, con una cuidada edición y fotos muy hermosas. El libro, en el que el autor se había planteado preguntas novedosas, resultaba minucioso y erudito, con una esmerada bibliografía y un importante apéndice documental.

El papel de María, como Madre del Redentor, poco citada en el Nuevo Testamento, se había consolidado en los concilios ecuménicos de Nicea y Éfeso, de 325 y 431, respectivamente. La iglesia oriental ya celebraba desde el siglo IV la destacada festividad de la Muerte o Dormición de la Virgen, siendo representado este Sueño de la muerte o Koimesis. Esta iconografía se introdujo en Occidente en el siglo XII, generalizándose en la centuria siguiente en las portadas de las catedrales francesas. Su difusión también se debió a su incorporación a la Leyenda Dorada, hacia 1260, del dominico Jacobo de la Vorágine. Poco a poco el concepto teológico de Koimesis dejó paso al de Transitus, paso a la vida eterna. María había caído en un profundo sueño, del que despertará para su Asunción. En 1854 el Papa Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen y en 1950 Pío XII estableció el dogma de la gloriosa Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos. Así pues, avanzado el siglo XIV se incorporará el tránsito de la Virgen al retablo.

Debido a las fuertes críticas de la Reforma protestante sobre la figura de María, el Concilio de Trento (1546-1563) respaldó el culto a la Madre del Salvador. De ahí surge la devoción a las Vírgenes de la cama. Una de las primeras procesiones asuncionistas se recoge en la consueta de la catedral de Albarracín de 1593, aunque ya en 1498 aparece documentada una procesión en Zaragoza,  a cargo de la Cofradía de Nuestra Señora del Olivar y del Milagro, que parece que actuó de centro difusor a otros territorios, como Barbastro, Caspe, Cariñena, Magallón y varias localidades cercanas a Daroca y Calatayud.

En 1597 dos vecinos de Cariñena contrataban en Zaragoza con el ensamblador Juan de Sobas y el dorador Bartolomé Martínez, «una cama de maçoneria» para la Asunción de Nuestra Señora de Agosto, siendo el primer encargo del que se tiene noticia. En Magallón se ha encontrado un testimonio documental de 1610, que corrobora el culto a la Virgen de Agosto. Nada se sabe del culto al Tránsito de la Virgen en Daroca. En Calatayud le rindieron culto las clarisas, hasta su traslado a Fitero en 1940, y las dominicas, instaladas en esta ciudad desde 1616. Teresa Alaya, sacristana de Olvés, asegura que la Virgen dormida de la ermita de San Roque de este lugar, que es distinta de la imagen de Nuestra Señora del Milagro de Olvés, procede del convento dominico de Calatayud, donde pudo llegar tras el derribo del edificio en los años setenta del pasado siglo. La familia bilbilitana de los Guillén poseyó otra Virgen de la cama en un oratorio privado, cerca de la puerta de Zaragoza. En los años sesenta se trasladó a Zaragoza, pasando a la Hermandad de la Sopa.

En otros lugares encontramos, bien documentadas o conservadas, Vírgenes de la cama. Es el caso de Manchones, Murero, Used, Acered, Atea, Castejón de Alarba, Morata de Jiloca, Maluenda, Paracuellos de Jiloca, Olvés, Munébrega,Terrer, Belmonte de Gracián y Villalba de Perejil.

En un inventario llevado a cabo en Maluenda en 1602, se citaba la existencia de «una imagen que sirve para la cama de Nuestra Señora de agosto y otra para la mañana de la Resurrección». No se conserva la escultura, quizá por desparecer en el incendio de 1935. En el dosel de la cama de la Virgen de la ermita de Nuestra Señora del Milagro de Olvés, se apunta la fecha de su conclusión, el 4 de agosto de 1619. En la segunda mitad del siglo XVII ya existía en Acered una cofradía laica de mujeres, documentada hasta mediados del siglo XX. En Munébrega encontramos una Virgen dormida de cuerpo entero, depositada en una cama de mazonería. La tradición sostiene que el origen de la cofradía dataría de los primeros años del siglo XVII, pero las ordinaciones conservadas son mucho más modernas, de 1890.

En Manchones, Acered, Castejón de Alarba, Morata de Jiloca, Paracuellos de Jiloca, Olvés y Munébrega se conservan imágenes del siglo XVII. Encontramos camas procesionales de esta misma centuria en Acered, Atea, Olvés y Munébrega. Se han encontrado testimonios orales para Belmonte, Castejón de Alarba, Paracuellos de Jiloca, Villalba de Perejil y Munébrega. Y datos escritos, como ya se apuntó, para Acered, Maluenda y Munébrega.

A continuación, la Presidenta de la Asociación Torre Albarrana, Rosa Calmarza, presentó la primera actividad del programa Enclaustrados de este año 2016. Se trataba de una conferencia a cargo de Jesús Criado Mainar, con el título: «La Asunción de la Virgen en la escultura romanista bilbilitana. El grupo del Museo de Santa María y su influencia». Esta actividad, organizada por esta Asociación, se tendría que haber celebrado en el claustro de Santa María, donde se encuentra la escultura de la Asunción de María, pero debido a los rigores del tiempo, se había aprovechado la coyuntura de la presentación de este libro para aunar estas dos actividades.

Como ya se dijo, la Iglesia oriental ya celebraba en el siglo IV la importante fiesta de la Muerte o Dormición de la Virgen, que llegaría a Occidente en el siglo XII. Varias portadas de catedrales francesas incorporaron esta escena. También la podemos encontrar en la colegiata de Toro y en aquellas catedrales castellanas con claro influjo francés, como las catedrales de Burgos, Toledo y León. El siglo XV representa el esplendor asuncionista, con la aparición también de cofradías femeninas. En 1498 ya aparece documentada una procesión en Zaragoza, a cargo de una cofradía femenina. La Virgen de la Cama más antigua de la Comunidad de Calatayud es la de Munébrega, que está completamente tallada. La Virgen de la Cama de Tobed data de 1610, aunque la Cama es un poco más tardía, de 1666.

Años más tarde, el Tránsito de la Virgen fue sustituido por la Asunción de la Virgen. Este motivo es tratado en el siglo XVI por Damián Forment en el retablo mayor del Pilar. También aparece en el retablo de la catedral de Teruel.

La Asunción de la Virgen, que ocupaba la parte central del retablo mayor de la colegiata de Santa María de Calatayud, obra de Pedro de Jaúregui, fechada entre 1612-1614, fue sustituida por un grupo barroco, obra de Gabriel Navarro. La obra de Jauregui se guarda en el Museo de la Colegiata de Santa María. En esta obra, Jauregui se había apartado de la norma que seguía su suegro Pedro Martínez el Viejo, logrando otro modelo más dinámico, que pronto fue copiado para las imágenes de la Asunción de la Virgen de Montón y de Morés, fechadas entre 1615-1620. Estas tres imágenes pueden considerarse como trillizas. Este modelo de Jauregui lograría una larga y fructífera inspiración para otros escultores. También lo copiaría Bernardo Ibáñez en su imagen para Ateca, fechada entre 1652 y 1657.

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