Presentación de un libro sobre Fray Juan de Molina y Entrena

FRAY JUAN DE MOLINA Y ENTRENA
VENERABLE MERCEDARIO (1579-1652). CAMINO DE SANTIDAD

Francisco Tobajas Gallego

El pasado sábado 19 de septiembre de 2015 tuvo lugar en la ermita de Santa Ana de Carenas, la presentación de un libro dedicado a la figura de Fr. Juan de Molina y Entrena, del que es autora María del Pilar Saura Pérez. Su título: Fray Juan de Molina y Entrena, Venerable mercedario (1579-1652). Camino de Santidad. Ya en el VII Encuentro de Estudios Bilbilitanos, nuestro colega y amigo Joaquín Melendo, presentó una comunicación dedicado a este importante fraile mercedario de Carenas.
Tras las completas de rigor y acompañada por toda la Cofradía del Cristo de la Langosta, compuesta por más de noventa cofrades, y el vecindario de Carenas, la autora presentó este interesante libro, ayudándose de fotografías de lugares y edificios relacionados con este fraile mercedario. Fr. Juan de Molina nació en Carenas, siendo bautizado en su iglesia parroquial el 28 de octubre de 1579. Fr. Francisco Neyla, su principal hagiógrafo, cuyo manuscrito se conoce por un resumen que hizo de él Fr. Antonio Bernal, para su publicación en 1698, señalaba que Fr. Juan de Molina había fallecido en 1562 a los 73 años, aunque en la leyenda de su retrato, que se guarda en la ermita de Santa Ana, se dice que tenía 76 años. La autora ha encontrado el bautismo de un hermano de Fr. Juan, llamado también Juan, en 1576, que falleció tempranamente. De ahí debe surgir el equívoco.

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Fr. Juan de Molina tomó el hábito mercedario el 17 de octubre de 1596 en el convento de San Agustín de Calatayud, de mano del comendador Fr. Mateo Benedicto, profesando en octubre de 1597. El convento de San Agustín de la Merced de Calatayud fue uno de los quince primeros conventos fundados por San Pedro Nolasco, mencionados en la Bula de Inocencio IV de 1245. Este convento surge por el traslado de varios religiosos que vivían entonces en Munébrega. En el último tercio del siglo XV lo mejoró mucho Fr. Francisco de Gerona. Fue reedificado en 1718 por el General de la Orden, Fr. Juan Navarro, de Calatayud. Tras la Desamortización, el edificio mercedario sirvió de cuartel, de prisión y de parada de sementales, pues servía de cuartel de Caballería. Sirvió también de cuartel del Tercio de Voluntarios de Calatayud. Durante la Guerra de la Independencia lo fortificó Suchet en 1808, pero en 1811, para conseguir la rendición de las tropas francesas que lo ocupaban, Durán y El Empecinado volaron parte del edificio. El 8 de marzo de 1935 se cedió gratuitamente en propiedad al Ayuntamiento de Calatayud, para dedicarlo a servicios municipales. En el caso que fuera derribado, debía levantarse otro edificio para los mismos fines. Al final fue reducido a escombros, dando lugar a la Plaza del Fuerte. Dos tallas de escultura de este convento se custodian actualmente en el Museo de San Juan el Real de Calatayud.

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En 1718 los mercedarios construyeron una casa de retiro y descanso en Anchís, que fue costeada, al parecer, por Fr. Juan Navarro.

En el Capítulo Provincial de Barcelona de 1612, Fr. Juan de Molina es expuesto para Presentado y en el Capítulo Provincial celebrado en Zaragoza en 1615 es expuesto como Presentado del número, siendo confirmado en el Capítulo General de Calatayud de 1615. En 1619, en el Capítulo Provincial de Daroca, es nombrado comendador del convento de San Agustín de Calatayud, siendo reelegido en el Capítulo Provincial de Zaragoza, celebrado en 1622. Antes de acabar el trienio 1622-1624, hacia el año 1624, es nombrado comendador del convento de San Lázaro de Zaragoza, muy antigua fundación mercedaria de 1224. En este cargo será reelegido en 1625, hasta 1628, cuando es nombrado Definidor de Provincia y Redentor por Aragón y Navarra, cargos que se confirmarán en el Capítulo Provincial celebrado en Huesca en 1631. Entre 1628 y 1631, el P. General Fr. Juan Cebrián, lo enviará como Visitador de la Provincia de Andalucía.

En abril de 1633 Fr. Juan de Molina marcha a realizar una redención a Túnez, acompañado por Fr. Gaspar Castellón. Regresa en Semana Santa del año siguiente, habiendo rescatado de 113 cautivos. En 1639 llevará a cabo una segunda redención en Argel, con Fr. Miguel Miralles, rescatando a 114 cautivos, presentado las cuentas en el Capítulo celebrado en Barcelona en 1640.

En 1634 será expuesto para el Grado de Maestro. Según algunos autores, Fr. Juan de Molina había estudiado en Huesca Artes, Filosofía y Teología, graduándose como Maestro en las mismas. En 1636 es nombrado comendador de Pamplona y como tal participa en el Capítulo Provincial celebrado en Barbastro en 1637, donde será nombrado Provincial por los Reinos de Aragón, Cataluña, Navarra e isla de Cerdeña. A la muerte de Fr. Domingo Esteban, fue nombrado de nuevo comendador del convento de San Lázaro en 1642. Al año siguiente se produce una gran crecida del Ebro, que inunda y daña el convento de mercedarios, próximo al río.

En 1647 tiene lugar la fundación del colegio de San Pedro Nolasco en Zaragoza, con patronato del arzobispo Fr. Juan Cebrián y sus familiares.

En la iglesia del convento de San Lázaro, cuyos patrones, los hermanos Miguel Antonio y Diego Antonio Francés de Urrutigoyti, serán reconocidos en el Capítulo de Huete de 1648, Fr. Juan de Molina levantó la capilla del Ecce Homo. Se trataba de un busto que rescató en su redención de Argel en 1639, del que da cuenta el P. Fr. Roque Alberto Faci en su libro Aragón Reino de Cristo, de 1739. El 3 de enero de 1652 se dona esta capilla a Francisca Garvi, «como especial bienhechora», de la que Fr. Juan de Molina era director espiritual y confesor. Esta donación se confirma en el Capítulo General celebrado en Barbastro el 29 de enero de 1652. Este Ecce Homo se encuentra actualmente en la parroquia de Villar de los Navarros.

Cuando fallece Fr. Juan de Molina el 20 de diciembre de 1652, a consecuencia de la peste que asolaba Zaragoza, es enterrado en el panteón de los Patronos del templo de San Lázaro, para ser más tarde trasladado a la Capilla del Ecce Homo. A su muerte, el Niño Jesús lo pidió el arzobispo Fr. Juan Cebrián, aunque luego pasó al convento de Calatayud. En el testamento de Miguel Antonio Francés de Urrutigoyti se da cuenta de un rosario de madera llana sin cruz, que podía haber pertenecido a Fr. Juan de Molina.

En el Capítulo General de Huesca, celebrado en 1682, se nombra Venerable a Fr. Juan de Molina y en el Menologium del P. Blanco de 1925, se le considera Beato en la Encomienda de Zaragoza. Fueron muy conocidas en su tiempo las levitaciones, las premoniciones y las curaciones de este mercedario.

Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en 2007, sacaron a la luz los restos del convento de San Lázaro. En el verano de 2014 se iniciaron los trabajos para encontrar el cuerpo de Fr. Juan de Molina. La autora señaló que si hay alguna novedad sobre esta búsqueda, se dará buena cuenta en su blog.

La ermita de Santa Ana de Carenas se amplió hacia 1650-1655. El impresionante retablo mayor es obra de Bernabé de Jauregui, fechado en 1678. El P. Faci señalaba que la imagen de Santa Ana fue hallada por un mercedario en Argel, depositándola en esta ermita. En la revista de la Asociación para la Defensa del Patrimonio de Carenas, se pide insistentemente la vuelta de la imagen de Santa Ana a su ermita.

En 1654 el Licenciado mosén Juan de Molina, coadjutor perpetuo de la vicaría de Carenas, donó un Cristo, el conocido Cristo de la Langosta, cuya capilla en la ermita de Santa Ana se abre enfrente de otra capilla dedicada a San Ramón Nonato, que preside el retrato de Fr. Juan de Molina. Anteriormente se creía que estas dos personas era una misma, pero se ha comprobado que la firma y la escritura de Fr. Juan de Molina y de mosén Juan de Molina son diferentes.

En septiembre del año 2012, cuando se festeja la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, la Cofradía del Cristo de la Langosta acordó restaurar el cuadro de Fr. Juan de Molina, que se volvió a colocar en la ermita el 20 de diciembre de aquel mismo año, coincidiendo con el 360 aniversario de la muerte del fraile mercedario.

Carenas es la patria también de otros frailes mercedarios, como Fr. José Abad, Fr. Sebastián Molina, Fr. Francisco Higueras, Fr. Miguel Urrea, Fr. Raimundo Abad, Fr. Agustín Genzor, Fr. Felipe Romero y Abad, y Fr. Antonio Lafuente.

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