EL CÍRCULO CATÓLICO DE OBREROS DE CALATAYUD EN LA ÉPOCA DE JUAN BLAS Y UBIDE (II)

CENTENARIO DE JUAN BLAS Y UBIDE, 1923-2023

Francisco Tobajas Gallego

Actividades. El Viernes de Dolores de 1886, se programó en los salones del Círculo un concierto sacro, encargando a los socios aficionados la confección de un programa. En la Junta General del 30 de mayo, el presidente recomendó a los socios su asistencia a la comunión general y a la procesión en la festividad de San Iñigo, que fue la primera que los socios lucieron la medalla del Círculo. La comunión tendría lugar a las siete de la mañana en Santa María. También debían asistir con la vela y la medalla a la procesión de la tarde, que acompañaría la Banda de Música La Unión. Por la noche se celebraría en el Círculo una velada musical-literaria.

En la Junta General del 5 de septiembre de 1886, el presidente anunció la inauguración de las conferencias semanales y la organización del Círculo por distritos parroquiales, nombrando juntas de distrito, para que visitaran a los enfermos y vigilaran a los socios. A iniciativa de Ortega, se pidió a la reina el indulto al reo Miguel Garcés. En la Junta Directiva del 8 de noviembre, se vio una invitación del vicario general, para asistir a los actos para ganar el jubileo universal del papa León XIII para aquel año y para que se asistiera en corporación a las visitas de las iglesias, los días 14 y 15 de aquel mismo mes.

En la Junta General del 1 de enero de 1887, el presidente informó que la prensa madrileña publicaba la conmutación de la pena a Miguel Garcés, como había solicitado el Círculo. Este mismo día, el secretario señaló la inversión de unos 11 000 reales, de los 17 502 reales ingresados, en gastos de la instalación del círculo, socorros a enfermos, festividades religiosas, veladas artísticas, sueldos del personal, gastos de escuela y secretaría. La Junta General acordó aumentar las suscripciones a revistas religiosas, fomentar la biblioteca y ampliar la enseñanza a música y dibujo. El presidente señaló su intención de mejorar el mobiliario y la compra de un piano o armonio.

El 8 de enero de 1887, el Diario de Zaragoza informaba de la llegada y de los actos celebrados en Calatayud, en honor de Valentín Gómez. Habían ido a esperarlo a la estación unas cuatrocientas personas, hospedándose en casa de Ortega. La tarde del día 7 se había celebrado en su honor una velada en el Círculo Católico. Lo había presentado Juan Blas y Ubide, que había elogiado al poeta, al paisano y al escritor católico. El periódico reseñaba que más de seiscientos asistentes habían aplaudido a Blas, Ortega, Muñoz, Bascones y Montón, que habían tomado la palabra, y a Valentín Gómez, que había pronunciado un discurso. A su término, había sido acompañado hasta su residencia, con antorchas y banda de música, por más de novecientas personas, que habían gritado vivas al poeta y a Zaragoza. Aquel mismo día se había anunciado la celebración de un banquete en su honor, de cuarenta cubiertos. En el libro de gastos, correspondiente al año 1891, se contabiliza la impresión de mil ejemplares del discurso de Valentín Gómez.

En la Junta General del 4 de septiembre de 1887, el Círculo se adhirió a la celebración de las bodas de oro del papa León XIII, contribuyendo con una limosna de 10 céntimos por socio, que se pondrían de los fondos de la sociedad. La fiesta de la Purísima Concepción de 1887 se celebró en el Sepulcro, pues entonces el local del Círculo se encontraba en su jurisdicción. En diciembre, el Círculo se asoció para celebrar el próximo 1 de enero el jubileo sacerdotal del papa León XIII, invitando a una velada a todas las sociedades religiosas que intervinieran en esta fiesta.

En la Junta Directiva del 28 de mayo de 1888, se acordó dar término a fin de mes a las conferencias de aquel curso y al cierre de las escuelas hasta septiembre. En la Junta General del 29 de junio, se acordó telegrafiar a Juan Soldevilla, felicitándole por su presentación para obispo de Tarazona. Este año se imprimieron cuatrocientos programas, con los actos de la festividad de la Virgen de la Peña y trescientos para la Purísima.

En la Junta General del 22 de abril de 1889, se acordó la adhesión del Círculo al Congreso Católico de Madrid, como ya había propuesto la Junta Directiva, nombrando representantes a Vicente de La Fuente y a Valentín Gómez. Se autorizó a la Junta para que eligiera a una comisión que saludara al obispo, después que tomara la posesión de la diócesis. También se propuso que los trabajos que encargara la Junta Directiva, los anunciara en subasta entre los artesanos del Círculo. Este año el Círculo conmemoró el centenario de la conversión de Recaredo.

El 26 de mayo la Junta Directiva acordó levantar un arco, para celebrar la entrada del obispo. Este arco dedicado al obispo ocasionó algunos gastos, que recoge el libro del Círculo. Lo levantó el albañil Badesa, corriendo la pintura a cargo de Rubio. El arco se decoró con adornos y faroles. En la Junta General del 13 de abril de 1890, el presidente dio cuenta de un donativo de 50 pesetas del obispo de Tarazona. Estos donativos se repetían periódicamente.

El Círculo se inscribió al Congreso Católico de Zaragoza, celebrado en 1890, que fue representado por su presidente. Meses más tarde se acordaría salir a saludar al nuncio del papa a la estación de tren, cuando pasara por la ciudad para asistir al congreso.

En marzo de este año se nombró pianista del Círculo a Tomás Castejón, con un haber de 20 reales al mes. En la Junta Directiva del 4 de mayo, se acordaría formar una banda de música, bajo el título de Santa Cecilia, para que amenizara gratuitamente las funciones del Círculo, comprometiéndose a cambio a cederles un local y luces para los ensayos. La Junta Directiva acordó el 8 de junio, la cesión del local a la Asociación de San Luis Gonzaga, para que celebrara una velada cuando lo estimara conveniente El 15 de junio se celebraría la festividad de la consagración del Círculo al Sagrado Corazón de Jesús. A finales de este mes, se daría la enhorabuena a Vicente de la Fuente Pertegaz, por la celebración de su primera misa.

En marzo de 1891 se celebraría una velada en obsequio al obispo, que visitaba la ciudad. En la Junta General del 29 de marzo, Larrosa se quejaba por lo poco concurridas que eran las cuatro comuniones generales, que fijaba el Reglamento. Por ello el presidente señaló que, en lo sucesivo, el secretario tomara nota de los socios que asistían a ellas, para exponer sus nombres en el cuadro de honor y así estimular la asistencia.

El 12 de noviembre varios socios pidieron la formación de un teatro moral recreativo, como tenían otros círculos. La Junta Directiva acordó que el consiliario y el presidente trasladaran esta petición al vicario general. Días más tarde, el vicario general señaló que la petición la hicieran llegar al obispo. El vicario invitó al Círculo, a salir el día 25 de noviembre a recibir a los padres misioneros, que serían invitados a la velada del 8 de diciembre. En la Junta del 15 de diciembre se informó que el obispo había concedido licencia, para poner en marcha el teatro moral recreativo, acordando la formación de un presupuesto para la construcción del teatro. El 29 de diciembre, la Junta Directiva señaló que el Círculo participaría con 440 reales, para pagar parte de los gastos ocasionados por el teatro. En el libro de gastos del Círculo se apuntaba el pago de 300 reales de dos decoraciones y del telón de boca, y de 440 reales de la subasta del escenario. En este libro se apuntaba también el desembolso por tocar el arpa dos noches de diciembre.

En la Junta Directiva del 31 de enero de 1892, se acordó solicitar al vicario general la designación de tres sacerdotes, para que impartieran las conferencias dominicales. En la del 21 de febrero se invitó a los socios, para que los días de carnaval, hicieran vela a Jesús Nazareno, en las cuarenta horas que tendrían lugar en San Juan.

En 1892 el Círculo se suscribió al Congreso Católico de Sevilla y en 1893 al Congreso Eucarístico de Valencia. La noche del 12 de octubre de 1892, el Círculo celebró una velada en conmemoración del IV Centenario del Descubrimiento de América. En la Junta General del 16 de octubre, se informó que el abad de Santa María, Benito Gimeno, había sido nombrado nuevo consiliario del Círculo, por dimisión de Justino del Amo, debido a problemas de salud. En diciembre se sortearía una barra de mazapán, para recabar fondos.

En la Junta General del 1 de enero de 1893, se acordó que el presidente y consiliario del Círculo se pusieran de acuerdo con el vicario general, para llevar a cabo una queja por la apertura de una capilla protestante en Madrid.

En la Junta Directiva del 17 de febrero, se acordó que, para las veladas del Círculo, se llamaran a los músicos de las capillas de Santa María y del Sepulcro, prefiriendo a los que fueran socios.

En la Junta General del 16 de abril, el presidente expuso que, según el artículo 31 del Reglamento y para fomentar el trabajo y la economía, la Junta Directiva podría acordar, si lo consideraba conveniente, la creación de una Caja de Ahorros, para que los socios pudieran hacer imposiciones voluntarias, redactando un reglamento especial. Para ello se acordaría celebrar una Junta General extraordinaria. En la Junta General celebrada el 1 de enero de 1894, se informó que desde aquel día quedaba abierta la Caja de Ahorros, pero en la Junta Directiva del 29 de enero de 1899 y por orden de Jesús Marco, el tesorero entregó los fondos que guardaba de la Caja de Ahorros, que fueron devueltos a los imponentes, por disolución de la sociedad.

La Junta Directiva del 17 de septiembre de 1893 la presidió el P. Vicent, que era director de los Círculos de Obreros y del Consejo Diocesano de Valencia. La sesión se abrió y se cerró con las oraciones reglamentarias y de costumbre. En ella se acordó la conveniencia de participar en la peregrinación a Roma, formando una comisión organizadora, compuesta por el presidente Félix Sanz de Larrea y por el consiliario Benito Gimeno. Este nombramiento se dio cuenta al Consejo Nacional. En el libro de gastos del Círculo se anotaba el realizado en el mes de diciembre, de cervezas y otros géneros, el día de la conferencia del P. Antonio Vicent. También se anotó el gasto de una cajeta, para la recaudación de fondos para la peregrinación a Roma. Esta peregrinación de 1894, llevaría a Roma a 18 500 obreros, para gradecer al papa León XIII la publicación de su encíclica Rerum Novarum.

En 1894 el Círculo socorrió con los fondos sobrantes, a los socios destinados al ejército de Melilla. A finales de septiembre se tuvo noticia de la llegada del obispo, tomándose el acuerdo que la Junta Directiva fuera a esperarlo a la estación de tren, pasando al día siguiente a visitarlo al palacio. También se le invitó a una velada, para lo cual, el Círculo siempre enviaba un carro o carretela.

El 28 de mayo de 1895, la Junta Directiva acordó celebrar el día de San Iñigo en las Salesas, con la consagración anual al Sagrado Corazón de Jesús. La velada de septiembre se retrasó, para que la presidiera el obispo. Para recabar fondos, la Junta Directiva acordó el 3 de febrero de 1896, el sorteo de una imagen de taller de San José. Esta rifa se repitió en años posteriores. El 24 de abril la Junta Directiva nombró a Valentín Gómez, para que representara al Círculo en la Asamblea de Madrid del 14 de mayo.

En 1896 se procedió al arreglo del teatro y del jardín. En la Junta General del 10 de enero de 1897, se explicó que el gasto contabilizado en esta reparación, se refería al licor y al café consumido en las obras de teatro, pues el arreglo del jardín lo habían llevado a cabo varias personas sin cobrar nada.

En 20 de febrero de 1898, la Junta Directiva acordó que las conferencias dieran comienzo los domingos de Cuaresma, a cargo de los eclesiásticos designados por el vicario general. La velada con motivo de la festividad de la Virgen de la Peña, se suspendió por ocupaciones de la feria y por las circunstancias por las que atravesaba la patria. El 28 de octubre la Junta Directiva trató que algunos socios apostaban en los juegos más dinero que marcaba el Reglamento. Por ello se acordó que el conserje inspeccionara las mesas.

En la Junta General del 8 de enero de 1899, se agradeció al socio mosén Cándido Vera, el haber tomado a su cargo la dirección de la parte dramática del teatro, reorganizando la compañía y formando otra de niños, habiendo presentado un gran número de piezas dramáticas y de entretenimiento. El 23 de noviembre de 1899, la Junta Directiva concedió 10 pesetas a los socios del teatro, que lo habían solicitado para reparar los telones y comprar obras de teatro modernas.

En la celebrada el 4 de noviembre de 1906, se acordó enviar al director de El Noticiero una protesta por la ley de asociaciones. Este mismo día, la Junta Directiva acordó abrir el teatro y que el socio Mariano Lozano confeccionara tres o cuatro barbas para los cómicos, cuyos gastos cubriría la sociedad teatral. En diciembre continuaban las conferencias y las funciones de teatro. En la del 7 de diciembre, la Junta Directiva acordó ceder el salón de juntas a Julio Seco, que lo había solicitado para dar lecciones de guitarra, con la condición que fueran solo para los socios.

El 2 de febrero de 1908, la Junta Directiva eligió compromisario por votos a José María Bascones, para que asistiera en Zaragoza a la elección de vocales en el Instituto de Reformas Sociales. Aquel año se acordó donar a la tómbola un libro de la vida de la Virgen.

En la Junta General del 6 de enero de 1909, Lozano propuso colocar en el salón del Círculo los retratos de Benito Gimeno y de Vicente de la Fuente, en señal de agradecimiento, por sus trabajos a favor de la sociedad. Esta propuesta fue aprobada por unanimidad, con la candidatura que había propuesto la Junta Directiva para el Instituto de Reformas Sociales.

El 6 de marzo de 1910, tendría lugar en el Círculo Católico un mitin contra la apertura de las escuelas laicas, con varios discursos a favor de la enseñanza religiosa. El 24 de junio, la Junta Directiva protestó por la política antirreligiosa del gobierno, que no había enviado a la Acción Católica a Madrid. La Junta General del 5 de julio acordó pintar el decorado del teatro, comprometiéndose la sociedad dramática a contribuir con alguna cantidad, para los gastos de albañilería.

En la Junta General del 10 de enero de 1915, Marco se comprometió a costear dos faroles, para acompañar al estandarte en el rosario de la Virgen de la Peña.

Con motivo de la entrada del obispo a la diócesis, la Junta Directiva acordó el 5 de mayo de 1918, organizar una velada literaria musical, levantando un arco con dedicatoria y emblema. En la Junta Directiva del 9 de mayo, Antonio Bardají dio cuenta de la visita efectuada a los párrocos, acompañado del secretario, que habían ofrecido su apoyo moral y material, para las obras de acción social católica que estableciera el Círculo. Igual respuesta habían recibido del vicario general. Para ello se nombró a una comisión de régimen interior y otra para preparar la velada por la entrada del obispo. Antonio Bardají y José María de la Fuente, como ejecutores testamentarios de Félix Sanz de Larrea, señalaron que disponían por esta vía de algunos bienes, para clases de enseñanza en el Círculo.

El 26 de mayo, la Junta Directiva nombró una comisión para invitar a Juan Blas y Ubide, primer presidente del Círculo, para que participara en la velada literaria dedicada al obispo, con motivo de su entrada oficial. Pero Juan Blas se excusó, pues no se lo permitía su delicado estado de salud. El 29 de septiembre, la Junta Directiva propuso organizar una sección artística, formada por jóvenes del Círculo. Para ponerla en funcionamiento, se nombró director a López Landa y jefes de escena a José María Pérez y Ceferino Lasheras.

En octubre de este año se pintaron y decoraron los salones del Círculo, con la intención de que estuvieran bien saneados, debido a la epidemia de gripe. La Junta Directiva del 15 de diciembre acordó que la tómbola fuera inaugurada el próximo día 25, invitando a los donantes, y que se instalara un cinematógrafo, para amenizar la estancia en los salones de las señoras y señores, los días de exposición en la tómbola.

En la Junta Directiva del 25 de enero de 1919, el presidente señaló la brillantez de las funciones teatrales, las sesiones de cine y las exposiciones en la tómbola. En la Junta General del 9 de febrero se constató que, desde la entrada de la nueva Junta Directiva, el 5 de mayo de 1918, los socios se habían duplicado.

Socorros. En la Junta General del 30 de mayo de 1886, se informó que se había comenzado a dar socorros de reglamento a los socios enfermos. La Junta Directiva debía dar cuenta de casos semejantes. El 29 de junio la Junta General acordó que, desde el 1 de enero de 1887, el socorro se elevaría a 4 reales diarios. Pero debido al buen estado económico del Círculo, la Junta General celebrada el 1 de enero de 1887, acordó subir el socorro a 1 peseta diaria, durante los primeros cuarenta días. Entre cuarenta a cien días el socorro sería de 3 reales y de 2 reales de cien días en adelante, siempre que los fondos lo permitieran.

En 1890 se acordaría dar socorro a los socios enfermos, desde el día que la familia entregara la certificación médica de la baja. Este año se socorrieron a treinta y cuatro socios. En 1894 se acordó no conceder socorro al socio que se inutilizara en día de fiesta. En 1895 Ena señaló que si no se podía pagar 1 peseta diaria a los enfermos, debido a la mala situación económica del círculo, se rebajara a 2 reales, como se había pagado anteriormente.

La Junta General del 10 de mayo de 1906 acordó que, para cobrar el socorro, se debía presentar antes la certificación médica que acreditara la enfermedad. Si la enfermedad fuera crónica, no se tendría derecho al socorro. Los enfermos no podrían salir de casa sin conocimiento de la Junta Directiva, avisándole cuando lo indicara el médico por curación. Si los enfermos salían de casa, se darían de alta y no cobrarían el socorro. Los enfermos de cirugía que pudieran salir de casa, no entrarían en las tabernas ni cafés, hasta que fueran dados de alta. Tampoco podrían acudir a sitios de recreo, ni pasar el día en el campo. Si concurrían a los salones del Círculo, no podrían tomar parte en los juegos. En caso contrario se les daría de alta, cesando de cobrar el socorro. El enfermo que se ausentara de la ciudad no cobraría el socorro, mientras estuviera fuera.

En diciembre de 1910, después de socorrer a un socio enfermo, como marcaba el Reglamento, se le siguió entregando alguna cantidad, para ayuda de su enfermedad. Otros enfermos donaban al Círculo el haber de algunos días de socorro. En 1918 quedó suspenso el socorro a los socios, debido a la situación económica de la sociedad.

Enseñanza. El 28 de marzo de 1886, la Junta Directiva acordó invitar a sacerdotes y socios que ejercieran una profesión científica, para que se inscribieran como profesores, señalando las materias que quisieran impartir en las escuelas nocturnas, informando a los socios que no supieran leer ni escribir la apertura de la matricula. En la Junta General del 30 de mayo se comentaron las dificultades, que habían impedido la apertura de la escuela por falta de local, habiendo limitado los beneficios de la enseñanza a las conferencias semanales. Si había socios suficientes que deseaban recibir primera enseñanza, se organizaría inmediatamente la escuela, a pesar de lo avanzado de la estación. El 28 de junio, la Junta Directiva acordó abrir la escuela el próximo 1 de julio, bajo la dirección de Román Montón, con una gratificación de 100 reales al mes. En la celebrada el 8 de noviembre, se acordó abonar desde ese mes a la Sociedad de San Vicente de Paúl, la mitad del alquiler del local destinado a escuelas de esa sociedad, que utilizaba el Círculo, y la compra de algunos utensilios para la enseñanza.

En la Junta General del 17 de abril de 1887, el presidente informó del estado de la escuela de primera enseñanza y de la clase de Dibujo, indicando la idea de hacer obligatoria el próximo invierno la primera enseñanza, a los socios que no supieran leer ni escribir. En la celebrada el 4 de septiembre se acordó cerrar las escuelas, hasta conseguir un local a propósito. Las escuelas se abrirían el 1 de diciembre, nombrando maestro al socio activo Macario Sanz, con 25 pesetas al mes.

El 27 de febrero de 1888, la Junta Directiva acordó la apertura de las clases de Dibujo y Música, la primera a cargo de Mariano Blasco y la segunda a cargo de Francisco Pascual, con un haber mensual de 10 pesetas. Por aumento del gasto del alumbrado, se acordó asignar al conserje 30 pesetas al mes, siendo de su cuenta el alumbrado de las escuelas y clases especiales. La celebrada el 16 de septiembre acordó abrir las escuelas de primera enseñanza y la clase de Música, a cargo de los mismos profesores que el año anterior, invitando a Mariano Blasco para que impartiera la de Dibujo. Las conferencias se inaugurarían en octubre, invitando a varios sacerdotes y seglares, para que se turnaran en este trabajo.

La Junta Directiva celebrada el 17 de febrero de 1889, autorizó al maestro para que impusiera un correctivo a los alumnos que cometieran faltas en el local.  La celebrada el 9 de junio, dado el aprovechamiento de los alumnos en las escuelas nocturnas, acordó premiar a cinco que presentaría el profesor Sanz. El 13 de octubre, la Junta General acordó que el próximo día 15 se abrirían las escuelas nocturnas de primera enseñanza y de Música.

La Junta Directiva celebrada el 25 de mayo de 1890, acordó establecer la escuela de solfeo, con 40 reales al mes para el profesor. Aquel año se compraron mesas para las escuelas nocturnas, que se abrirían el 2 de noviembre, a las siete de la tarde. Una semana más tarde, la Junta Directiva suprimiría la plaza del maestro de Música y el día 30 se restablecería la clase de solfeo.

El 19 de abril de 1891, la Junta Directiva acordó que, a final de aquel mes, se cerrara la escuela nocturna por falta de alumnos, debido a las ocupaciones de la estación. En la Junta General del 4 de octubre, el presidente informó que en la primera quincena del mes se abriría la escuela nocturna, siempre que hubiera suficiente número de socios matriculados. Señaló que, el año anterior, la escuela se había abierto con más de treinta alumnos, pero al cabo de un mes solo acudían seis o ocho. Para el 15 de noviembre de aquel año estaba prevista la apertura de las escuelas y de la clase de Dibujo Lineal.

En la Junta General celebrada el 1 de enero de 1893, el presidente Félix Sanz de Larrea mostraba su satisfacción, por la asistencia de socios a las escuelas y a las conferencias dominicales dirigidas por sacerdotes, apartándose de la senda de los malos vicios y las malas doctrinas, que tanto daño hacían a la clase obrera. También agradecía a Vicente García Albericio las clases de Dibujo nocturno, que ofrecía gratis. El 17 de febrero, la Junta Directiva acordó obsequiar al profesor de dibujo, Vicente García Albericio, por el interés puesto en la enseñanza de aquella materia.

En la Junta Directiva del 4 de enero de 1894, Justo Navarro comentó la acción de algunos alumnos, que se habían dado de alta en el Círculo al comienzo de las clases y de baja a su término. Entonces se acordó que si pedían el alta de nuevo, se le exigieran dos o tres mensualidades anticipadas.

En las Juntas Directivas celebradas el 24 de septiembre y el 14 de octubre de 1896, vistas las condiciones deficientes del local, se acordó buscar otro más espacioso, para albergar las escuelas nocturnas. En la celebrada el 7 de noviembre, el presidente informó que, con la ayuda del notario Marcelino Ena, había conseguido para local de las escuelas y del teatro recreativo, el arriendo del piso principal de Alejandro Heredia, con un pago anual de 450 pesetas.

En la Junta General del 3 de octubre de 1897, se acordaría la apertura de la escuela nocturna, pues el nuevo local reunía condiciones, siempre que el número de alumnos llegara a doce.

El 17 de enero de 1906, la Junta Directiva acordó establecer la escuela de Dibujo, a cargo de Mariano Rubio. Por acuerdo de la Junta Directiva celebrada el 4 de noviembre, esta clase se abriría de nuevo el 15 de ese mes, a cargo del mismo profesor, ocupando la habitación contigua al gabinete de lectura. Rubio cobraría 6 reales por persona, si asistieran diez alumnos o menos, 5 reales hasta quince alumnos y 4 reales de quince alumnos en adelante. Se acordó adquirir láminas de dibujo, para que los alumnos pudieran lograr mayores adelantos.

En 1910 y 1911 se acordaría abrir las escuelas para los socios y sus hijos, siempre que lo permitieran los fondos del Círculo.

En la sesión del Ayuntamiento de Calatayud, celebrada el 13 de agosto de 1913, se leyó una carta de Jesús Marco, presidente del Círculo Católico de Obreros, en la que interesaba al alcalde para que gestionase el establecimiento en la ciudad de una Escuela de Artes y Oficios, que sería beneficiosa para la clase obrera. Por unanimidad, se acordó elevarlo al Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, recabando la ayuda del diputado a Cortes y demás personalidades. En la sesión del 20 de agosto, se aprobaría la exposición dirigida a este Ministerio, que sería recomendada al ministro por el diputado Maura. El 4 noviembre de 1914, el concejal Lafuente proponía que el ayuntamiento subvencionase un local, para instalar una academia de Dibujo. Marco y Carrau consideraban más positivo crear una escuela de Artes y Oficios, pasando  el aviso al diputado del distrito. El 31 de julio de 1918, Alejandro Gargallo y tres personas más solicitaban al ayuntamiento la creación de una Escuela de Artes y Oficios, con profesores retribuidos y el necesario material de enseñanza. Pero el 7 de agosto, las Comisiones de Hacienda e Instrucción Pública desestimaron esta proposición. En la sesión del 4 de octubre de 1922, Clemente expuso la necesidad de instalar en la ciudad una escuela de Artes y Oficios para la enseñanza de la clase obrera.

En la Junta Directiva del 9 de mayo de 1918 y gracias al legado de Félix Sanz de Larrea, que había nombrado ejecutores de su testamento a Bardají y José María de la Fuente, se acordó abrir una academia de Contabilidad General, Francés y Dibujo a comienzos de octubre. Pero debido a la gripe, se decidió aplazar su apertura. En la Junta Directiva del 24 de noviembre, el presidente propuso que el 1 de diciembre comenzaran a funcionar las clases de Dibujo, a cargo de Mariano Rubio, y de Contabilidad, a cargo de Pedro San Nicolás y de León Clemente, como auxiliar. Se aprobó que el 1 de enero dieran comienzo las clases de Francés, debido a la desaparición de la gripe, pero estas clases no se impartieron, por ser incompatibles con las que ya tenían lugar, pues los alumnos preferían asistir a las que ya funcionaban. En la celebrada el 15 de diciembre, se informó que a las clases asistían gran número de socios. También se acordó informar a los labradores, de las conferencias agrícolas que iban a impartir Gayán y Machín. En la Junta General ordinaria del 9 de febrero de 1919, el presidente propuso entregar premios a los alumnos que más se distinguieran en las clases de Dibujo y Contabilidad.

Documentos consultados:

Archivo Municipal de Calatayud (AMC), Caja 1-13.

AMC, Libro de Actas del Ayuntamiento de Calatayud, 1913-1914, Sig. 153.

AMC, Libro de Actas del Ayuntamiento de Calatayud, 1914-1915, Sig. 154.

AMC, Libro de Actas del Ayuntamiento de Calatayud, 1918-1919, Sig. 158.

ESTARAN MOLINERO, J. (2010): «Aportación del catolicismo social en Aragón a la educación popular (1857-1923)», Participación Educativa, nº extra 1, 91-107.

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Programa del XI encuentro de estudios bilbilitanos

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EL CÍRCULO CATÓLICO DE OBREROS DE CALATAYUD  EN LA ÉPOCA DE JUAN BLAS Y UBIDE (I)

CENTENARIO DE JUAN BLAS Y UBIDE, 1923-2023

Francisco Tobajas Gallego

            En 1878 nacía en Huesca el primer Círculo Católico de Obreros, denominado Círculo de San Lucas evangelista. En diciembre de 1882, el Círculo de Teruel presentaría sus estatutos para su aprobación. Tras el Círculo de Calatayud fundado en 1886, nacería el de Caspe en 1890, el de Jaca en 1894, los de La Almunia de Doña Godina  y Villarroya de la Sierra en 1895, y en 1901 el de Sos.

            El 11 de noviembre de 1885, La Alianza Aragonesa informaba que todos los periódicos católicos publicaban integra la encíclica Inmortale Dei, del papa León XIII, sobre la constitución cristiana del Estado, donde señalaba que los católicos podían participar en las evoluciones políticas de la actualidad. El 8 de diciembre de 1885, La Derecha recogía una información aparecida en El Diario de Calatayud, dando cuenta de una reunión de gran número de artesanos en el segundo piso de la sede del Casino de Labradores, situada en la Plaza de Santa María, para poner en marcha un Círculo Católico de Obreros. La Derecha publicaba el 18 de diciembre de 1883, que el gobernador había aprobado el Reglamento del Casino de Labradores de Calatayud. El mismo periódico informaba el 8 de enero de 1884, que el día anterior se había inaugurado el Casino de Labradores, que se había establecido en el entresuelo de la casa de Saturio Muñoz, con participación de la Banda de Música la Unión Bilbilitana. Desde los balcones del casino se habían lanzado al público, aglomerado en la plaza del Carmen, gran cantidad de dulces.

            El jesuita Antonio Vicent (1837-1912), había creado en 1879 los círculos católicos, basados en los círculos de obreros franceses. Eran a modo de casinos populares, confesionales, interclasistas, pues unían a patronos y obreros, y desligados de cualquier partido político. Su finalidad era la promoción integral de los trabajadores, como así lo recogían sus cuatro fines: religioso, instructivo, económico y recreativo. Salvador Minguijón y Severino Aznar escribieron sobre el P. Vicent en las revistas La Paz Social y la Revista Social.

            La Derecha publicaba el 30 de enero de 1886, que las autoridades de Calatayud, habían informado favorablemente de la creación de un Círculo Católico de Obreros, cuyo Reglamento se remitía aquel mismo día al gobernador civil para su aprobación.

            La primera Junta General del Círculo Católico de Calatayud se celebraría el 21 de febrero de 1886, bajo la presidencia del consiliario mosén Justino del Amo, que había sido nombrado por el obispo. El presidente informó de la aprobación del Reglamento por las autoridades civil y eclesiástica, pasando a votar a los componentes de la Junta Directiva. Tras la votación secreta en una urna, resultó elegido presidente del Círculo Juan Blas y Ubide, con noventa y siete votos, vicepresidente Juan Manuel Floría, depositario Julián del Pueyo, secretario Benito Herreros, vicesecretario Amado Malo y vocales Melchor Martínez, Ponciano Antón, Miguel Pardos y Santos Gil. 

En la Junta General del 14 de marzo, el presidente Juan Blas agradeció su reciente elección, manifestando que los fines del Círculo se irían desarrollando a medida que lo permitieran las circunstancias, siendo objeto de atención preferente de la junta las cuestiones referidas a la enseñanza y al socorro de los socios enfermos, aunque esta última debía aplazarse, hasta que la sociedad hubiera pagado los gastos de instalación y dispusiera de algunos fondos. En esta junta se acordó celebrar la inauguración del local del Círculo el 25 de marzo, festividad de la Anunciación, con la comunión general y fiesta dedicada a su Patrono San José, en Santa María, distribución de comidas para los presos y ancianos de las Hermanitas de los pobres, y sesión literaria por la tarde.

En la Junta Directiva celebrada el 28 de marzo, el presidente informó haber recibido un telegrama del cardenal Jacobini, en contestación a otro enviado por acuerdo del Círculo, en el que se pedía la bendición apostólica. Decía: Con fraternal afecto Su Santidad envía la implorada bendición a los socios del Círculo Católico de Obreros de Calatayud. Se acordó imprimirla a continuación del Reglamento y repartirla entre los socios, como asimismo la gracia del obispo de Tarazona, que concedía cuarenta días de indulgencia, a los socios que asistieran a los actos religiosos que marcaba el Reglamento y otros cuarenta días cuando lo hicieran con devoción, fuera de estos días señalados.

Local. En un primer momento el Círculo compartió sede con el Casino de Labradores, repartiéndose algunos gastos comunes. A finales de febrero de 1886 se comprarían catorce mesas de pino, cuarenta y nueve taburetes tapizados, veinticinco metros de otomana, con respaldos tapizados, tres cortinas de la misma tela, cinco aparatos de alumbrado, una estufa, cinco perchas, objetos de escritorio y la mitad del servicio de café y mobiliario de la sala de lectura, que era común con el Casino de Labradores. La comisión interina del Círculo había contratado como conserje a Higinio Paesa y había alquilado a Pascual Blas el segundo piso de la calle de las Aulas nº 23. En marzo se acordaría completar las otomanas a todo el salón, el arreglo de las cortinas y la fabricación de dos pabellones para los balcones, así como la compra de seis mesas de mármol, veinticuatro taburetes, un armario para la biblioteca y un archivo, además de un sello y papel para los oficios. También se acordaría la pintura de las paredes y techos.

Por consulta al consiliario, se acordaría la suscripción a varias publicaciones católicas: Revista Popular, La Lectura Popular, El Obrero de Nazaret, El Propagador de San José, Diario de Calatayud, La Ilustración Católica y la Revista de Conocimientos Útiles. Se nombró a una comisión, compuesta por el consiliario y otros socios, para que fomentaran el ingreso de socios honorarios y suscripciones voluntarias, para hacer frente a los gastos de instalación del Círculo, dirigiéndose a personas con sentimiento católico. El presidente, Juan Blas, cedió en marzo y por tiempo indefinido un armario para la biblioteca, poniendo en noviembre a disposición del Círculo, siete mesas para las escuelas y un mapa de Europa para el salón.

A principios de marzo de 1886 se acordó gestionar de la Academia de San Miguel un préstamo de libros, invitando también a los socios a la donación de ejemplares. Por aquellas fechas se acordó imprimir mil ejemplares del Reglamento del Círculo, quinientos libramientos, otros quinientos títulos de socios activos y doscientos de honorarios y protectores, la compra de un libro para recibos y un cuadro para los anuncios.

En mayo y en agosto de aquel año se compraría una escribanía de bronce, persianas, colgaduras y cuatro faroles para los balcones. El 2 de noviembre se acordaría hacer una caja para la cera, un cajón para el estandarte y tapizar la mesa para las conferencias.

En la Junta Directiva del 8 de noviembre, se agradeció a Alberto Espinosa la donación de los retratos de Pío IX y León XIII, que había dibujado, a las Salesas por la construcción sin coste alguno del estandarte y a Ramón Ortega por la donación de 300 reales, que había hecho en memoria de su padre, Julián Ortega.

En la Junta Directiva del 15 de septiembre de 1887, se trató de la conveniencia de trasladar el local del Círculo a una casa del barón de Hervés, que ofrecía en arriendo. La Junta General del día 18 acordó el traslado a esta casa del barón, sita en la calle Paciencia, avisando a su apoderado, Mariano Lahoz, y a Pascual Blas. Por este local del barón se pagaban 500 reales por trimestre. En la Junta Directiva del 15 de octubre, se nombró a una comisión para que, con la del Casino de Labradores, llevaran a cabo la partición de muebles, del servicio y del resto de los efectos que compartían. Este día se acordó anunciar la vacante de conserje, con 2 reales de haber diario, admitiendo solicitudes hasta el día 30. Se pedía que fuera católico, apostólico y romano, además de tener buena conducta. Debía tener experiencia en este oficio, obligándose a la manutención de las luces, estufas y expender los géneros que le señalara la Junta Directiva. El 30 de octubre se informó de la presentación de cuatro solicitudes para conserje, acordándose nombrar a Sebastián Blasco.

Para hacer frente a los gastos del traslado, se acordó emitir sesenta acciones de 25 pesetas cada una, para que la comisión intentara distribuirlas entre los socios. Se amortizarían según permitieran los fondos. El 8 de noviembre se informó de la terminación de las obras en el nuevo local, acordando hacer el traslado al día siguiente, inaugurándolo el domingo día 13 con una velada.

En marzo de 1888, el círculo se suscribiría a La Ilustración Católica de Madrid y a El Pilar, con veinticinco ejemplares. Visto el buen estado económico del Círculo, el 26 de noviembre se acordaría la compra de un piano o armonio, y tableros de mármol para las mesas. Este año se adquirió también un cuadro de Juana la loca. A partir del año próximo y para favorecer la concurrencia de socios a las conferencias dominicales, se acordó sortear algún regalo entre los socios presentes, premiando a los que se distinguieran por su aplicación y conducta. En la Junta Directiva del 16 de diciembre, el presidente informaba de la compra de un piano a Tomás Marco. En la del 31 se nombraría a una comisión para examinar el estado de la cocina, que se había entregado al conserje bajo inventario, obligándole a retirar las piezas inservibles y a sustituir las que faltaran. También se acordó amortizar las acciones emitidas en 1887, para cubrir los gastos del traslado del local, comenzando por aquellas que se amortizaran voluntaria y gratuitamente, haciendo público el nombre del donante, para que sirviera de estímulo al resto.

El Círculo se adhirió al Congreso Católico, que se celebraría en Madrid en abril y mayo de 1889. Por estas fechas se suscribió a La Esperanza de Teruel por seis meses. El 9 de junio se dispensó al pianista Tomás Castejón del pago de mensualidades, desde esa fecha, y se acordó subastar la construcción de una tarima y una puerta de hierro, para el gabinete de lectura. En abril de 1890, José María de la Fuente regaló al Círculo los retratos a lápiz del obispo Juan Soldevilla y de Vicente de la Fuente. Ortega ofreció los retratos de los obispos de Tarazona, Cosme Marrodán (1857-1888), y de Huesca, Vicente Alda (1888-1895), como recuerdo de haber sido el primer prelado que había visitado el Círculo Católico. A principios de noviembre se acordó el urgente arreglo del mobiliario. En 1891 se blanquearía la cocina del Círculo, que se suscribiría al Diablo cojuelo por un año.

En el libro de cuentas correspondiente a 1889, se consignaba el pago de 80 reales por dos instalaciones de alumbrado eléctrico. En la Junta Directiva del 17 de enero de 1892, se acordó dotar al salón de una luz más, de las dos que tenía. El 14 de febrero se acordó colocar una luz en el centro del salón, que debía encender el conserje durante el invierno, siendo a cuenta del Círculo el petróleo que gastara, pues el conserje sólo tenía obligación de colocar dos luces en el salón. El carpintero Germán Maluenda construiría seis bancos de madera para el salón, donde tenían lugar las funciones. La Junta Directiva del 13 de marzo, autorizaría al conserje para la compra de dos cafeteras y dos docenas de vasos. La junta del 10 de diciembre autorizó al conserje, para que expulsara del salón a los socios que censuraran a algún miembro de la Junta Directiva, dando cuenta al presidente.

En la Junta Directiva del 26 de julio de 1893, se acordaría pedir una rebaja del arriendo del local. Como entonces no era buena la situación económica del Círculo, se redujeron las suscripciones a El Movimiento Católico y a El Mensajero.

En la Junta Directiva del 4 de enero de 1894, se comentó que algunas personas que no eran socios, cometían abusos en el local, para lo cual se pidió la elaboración de un cuadro de socios. Se acordó el cese de la suscripción a La Hormiga de Oro y el alta al Diario Popular y a El Peregrino. En la del 22 de mayo se informó que el dueño del local venía a residir a Calatayud, proponiendo al Círculo su traslado a otras habitaciones, rebajando 200 reales el alquiler anual. En la Junta General del 8 de julio, se trató sobre el traslado del local a otras habitaciones de la casa, con rebaja del arriendo, pero en la Junta Directiva del 13 de mayo de 1895, se acordó buscar un nuevo local para el Círculo.

En la Junta Directiva del 28 de mayo de 1895, se informó que el Ministerio de Fomento había concedido al Círculo una biblioteca. Este año se comprarían pocillos para el servicio del café. En la junta del 3 de febrero de 1896, se autorizaba al presidente para obrar en el nuevo local. En el libro de gastos se apuntaba en diciembre de 1895, el pago a Pascual Blas de 200 reales, por un trimestre de alquiler. En julio de este año se pagaron 120 reales a Juan Lisbona, por la instalación de la luz eléctrica en el nuevo local. En diciembre de 1897 se pagaban 150 pesetas a Josefa de Heredia, por el alquiler del local. En 1898 el alquiler se elevó a 225 pesetas. A partir de 1899 el pago del alquiler se hacía a Pilar Saldaña.

En la Junta Directiva del 13 de diciembre de 1896, Escuin informaba que una persona había ofrecido una mesa de billar, pero la junta acordó no establecerlo por su cuenta, pidiendo a Escuin que tratara de las condiciones con el donante. En la Junta General del 8 de enero de 1899, Escuin proponía la compra de una mesa de billar, adelantando 1.000 reales. La Junta Directiva acordó estudiar el asunto.

En la Junta General del 3 de octubre de 1897, el presidente pedía que en los juegos de cartas, no se apostaran elevadas cantidades de dinero, acordándose que no se jugasen más de 5 o 10 céntimos en el tute y guiñote, por individuo y partida, y 2 céntimos en el dominó. En la del 8 de enero de 1899, el presidente pedía que el juego fuera una distracción honesta y no lucrativa. Por su parte, Escuin pidió que se suprimieran los 5 céntimos que se depositaban en el cepillo del juego. También señaló que en la decadencia del Círculo, tenía parte de culpa la mala calidad del café que se servía por 20 céntimos, proponiendo que se cobrara a 25 céntimos, siendo de mejor calidad. Así se acordó, pasando aviso al conserje.

En la Junta Directiva del 18 de abril de 1900, José María de la Fuente informó que la dueña del local le había señalado que, al acabar el contrato, se vería obligada a subir el alquiler. Por ello se nombró a una comisión para que se arreglara con la dueña, si la subida era razonable, y si el aumento era desproporcionado, informarle que dejarían el local.

En la Junta General del 6 de enero de 1906, se vio que el Círculo debía a Juan Antonio Bravo 100 pesetas, a Ramón Medarde otras 100 pesetas y a Jacinto del Pueyo 75 pesetas, por los anticipos para la adquisición de un piano, que les serían devueltos en 1910. En la Junta Directiva del 4 de noviembre y debido a los escasos fondos del Círculo, se acordó suprimir la asignación del pianista Vicente Gallastegui y una de las dos suscripciones a El Regional, pero en diciembre se repuso el pago al pianista y se mantuvieron las dos suscripciones a este periódico. Se acordó también entregar un real más al conserje de lo que cobraba, en el tiempo que funcionara la estufa, o sea, 37,50 pesetas, pagando el Círculo todo el recibo de la luz. Cuando no estuviera la estufa, el conserje cobraría 22,50 pesetas. En este año se acordó sacar a subasta cuatro ventanas, para colocar ventiladores.

El 26 de diciembre de 1907 se informó que se había cedido el salón a la Hermandad de los Luises, para celebrar una velada literaria musical, observándose que habían cometido algún abuso. Por ello la Junta Directiva acordó, que solo pudieran entrar los socios y los padres de los que trabajaban, no permitiendo la entrada al salón de ninguna mujer, pidiendo permiso para cualquier otro asunto a la Junta Directiva.

En la Junta Directiva del 8 de diciembre de 1910, se nombraron vocales para renovar la Junta Local de Reformas Sociales, por parte de los obreros, Círculo Católico, patronos y Sindicato Agrícola. Se autorizó a este último a reunirse en los salones del Círculo las mañanas de los domingos y los días laborables por la noche, a condición que fueran socios. En este año se acordó restaurar el decorado del salón.

En enero de 1911 se informó que las obras en el Círculo habían ascendido a 900 pesetas. El diputado Gabriel Maura había ayudado con 200 pesetas, el arzobispo de Zaragoza, el obispo de Tarazona y el marqués de Comillas con 50 pesetas cada uno, y el círculo con 200 pesetas, quedando por pagar 350 pesetas al pintor y al albañil.

En la Junta Directiva del 21 de mayo de 1912, debido a la poca asistencia de socios por la estación, se propuso la compra de un billar, para que sirviera de acicate a los más jóvenes. Para ello se acordó nombrar a una comisión. En la del 23 de septiembre, la comisión informó que había visitado a las hijas de Ángel Pierna, para tratar de la compra de una mesa de billar. Las hijas no pusieron ninguna pega, debido a lo mucho que su padre había querido al Círculo. El 1 de octubre se informó que un perito había tasado la mesa de billar en 500 pesetas, pero la comisión consiguió dejarla en 400 pesetas, pagando las hijas de Pierna la compra de un paño nuevo, quedando la mesa de billar en 351 pesetas, acordándose el pago con el 5% de interés. Para ello hubo necesidad de hacer algunas obras de carpintería, que se encargaron a tres socios carpinteros. En estas obras, Gabriel Maura colaboró con 150 pesetas y el presidente donaría las maderas precisas y hasta los durmientes, que había ofrecido Floría. La junta del 12 de enero de 1913, informó de la colocación de una puerta con cristales en el salón de billar, un entarimado en la sala de juntas y la mesa de billar. Para ello se había recibido un donativo anónimo y la madera, que había ofrecido el presidente. También se agradeció a las hijas de Pierna la economía de la mesa de billar.

En 11 de enero de 1914, Gallastegui proponía la colocación de otra estufa en la sala de juegos de naipes. Entonces solo funcionaba una y ofrecía poco calor.

El Regional publicaba el 5 de abril de 1915 que, por aquellas fechas, se conmemoraba el 29º aniversario de la existencia del Círculo Católico y de la entronización del Corazón de Jesús en su local. Para festejarlo, después de la comunión general en Santa María, se había pasado al centro social, donde se había servido un modesto desayuno. Juan Antonio Bravo había oficiado este acto, cantando el himno oficial los infantes de Santa María, acompañados al piano por el organista de la esta colegiata, Vicente Gallastegui. A las seis de la tarde, se celebraría en Santa María una función religiosa y una velada musical literaria por la noche.

El Regional informaba el 8 de agosto de 1915 que, por obras en la Rúa, los carros pasaban por la calle de las Aulas, dejándola en un estado lastimoso y levantando gran cantidad de polvo, especialmente entre la plazuela del Círculo Católico de Obreros y la plaza de San Juan.

En la Junta Directiva del 13 de febrero de 1917, quedó patente el disgusto que se habían llevado varios socios, debido a la cesión del local para un acto político. El presidente había autorizado la cesión, pues se trataba de personas que habían ayudado al Círculo, pero tampoco estaba de acuerdo con el carácter político que habían dado a la reunión. Después de escuchar las opiniones de Clemente y Blas, se acordó no ceder los salones para reuniones políticas de ninguna clase.

En la del 9 de mayo de 1918, se acordó suscribirse a El Debate de Madrid y darse de baja de La Crónica, por estar ya suscrito a otro diario de Zaragoza. En la del 12 de mayo, Antonio Bardají señaló oportuno el arrendamiento de dos habitaciones, en el primer piso de la casa que ocupaban, contiguas a los salones del Círculo, por encontrarse en una época de expansión. En este mes el Círculo se suscribió a La Lectura Dominical. El 2 de junio se informó que la dueña del edificio había señalado, que solo iba a contribuir con la cesión gratuita de los salones situados en el mismo piso que ocupaba el Círculo. Ese mismo día se acordó que la Adoración Nocturna usara los salones del Círculo, con motivo de la llegada de varias comisiones, para asistir a la Vigilia de las Espigas.

En la Junta Directiva del 23 de junio, el presidente propuso la instalación de una tómbola en octubre, para que ayudara al pago de las reformas llevadas a cabo en el Círculo. Se aceptó por unanimidad y se acordó la petición de donativos, a personas involucradas en las obras sociales de la Acción Católica. También se acordó la compra de cinco docenas de sillas y las mesas necesarias. En la del 7 de julio se dio vía libre a la decoración de los salones con papel y la compra de una mesa de billar. El 15 de septiembre se informó de una mesa de billar, que se ofrecía a precio módico en Barcelona, pero el vocal Lasheras fue comisionado para ver otra mesa de un casino de Teruel, por ver si podía comprarla por 400 o 500 pesetas.

En la Junta Directiva del 10 de diciembre de 1922, se acordó ceder el salón de la mesa de billar grande a la Junta de la Juventud Católica. En la del 6 de enero de 1923 se prohibió el juego del arresto. En la Junta General celebrada el 16 de julio de 1933, se acordaría la compra del edificio situado en la calle Gracián, nº 16, sede del Círculo Católico.

Socios. El 30 de mayo de 1886 se contabilizaban 297 socios activos y 92 socios honorarios. Un mes más tarde habían ascendido a 364 socios activos y 110 socios honorarios. En la Junta Directiva del 28 de junio, se acordó que el secretario y un amanuense confeccionaran una lista de socios del círculo por parroquias y gremios, según señalaba el reglamento. En la Junta General del 5 de septiembre se acordó cobrar los dividendos o mensualidades de los socios por trimestres.

La Junta Directiva, compuesta por las clases dirigentes locales, estaba formada por el presidente, vicepresidente, secretario y vicesecretario, tesorero y cuatro vocales. Se renovaba cada dos años y con ella las comisiones que visitaban a los socios enfermos. En la Junta Directiva del 20 de diciembre de 1886, se aprobó el nombramiento de las comisiones de visita, compuestas por un presidente y seis vocales, por cada una de las cuatro parroquias de la ciudad, Santa María, el Sepulcro, San Juan y San Andrés. En años sucesivos estas comisiones estarían compuestas por dos socios por cada parroquia. El Reglamento del Círculo se presentaría en la Junta Directiva celebrada el 20 de diciembre de 1887. Tras su lectura, fue aprobado por unanimidad.

            Los presidentes del Círculo Católico de Obreros en esta época serían: Juan Blas y Ubide, elegido en 1886 y 1888. Benito Vicioso en 1890. Félix Sanz de Larrea en 1892 y 1894. Para 1896 sería propuesto José Domínguez, pero en este año aparece José María de la Fuente Pertegaz. En 1898 repetiría Félix Sanz de Larrea. En 1900 lo sería Larrea e Higinio M. Górriz. En 1902 Jacinto del Pueyo. En 1906 Pedro de la Fuente. En 1908 Félix Sanz de Larrea. En 1910 Justo Navarro. Para 1912 sería propuesto Jacinto del Pueyo, aunque aparece Jesús Marco. En 1916 lo sería Francisco Marco Montón. En mayo de 1918 sería nombrado Antonio Bardají, dando lugar a un periodo de expansión del Círculo. En 1922 lo era Pedro Martínez Lagresa y en 1924 José María de la Fuente.

Según este Reglamento del Círculo que no hemos encontrado, los socios estaban obligados a cuatro comuniones generales, en las festividades dedicadas a su Patrón, San José, San Iñigo, la Virgen de la Peña y la Inmaculada Concepción. El Círculo debía buscar predicador para estas festividades. Por la tarde debían asistir con la medalla del Círculo y la vela, a sus respectivas procesiones y al rosario del 8 de septiembre. Estos días por la noche se programaban veladas literarias y musicales. En el libro de gastos se recogen varias partidas de licores, pasteles y fuentes de huevos hilados adornadas, que se servirían en estas veladas. Los socios también debían participar en la procesión del Corpus, con la vela y la medalla del Círculo, teniendo lugar también veladas musicales por la noche. Para estas festividades participaban la capilla de música, organista, chirimías, infantes y la Banda de Música Unión Bilbilitana. En las veladas lo hacía el organista José María Pardos, el pianista Vicente Gallastegui y un sexteto de música.

En el libro de gastos del Círculo, se registraba lo pagado por administrar el viático a los socios enfermos, a la funeraria por las salidas del ataúd y por la celebración de las tres misas por los socios difuntos. Los socios activos también tenían derecho a un socorro, en caso de enfermedad.

Para cobrar las mensualidades, el Círculo tenía un cobrador, al que se le asignaba una cantidad o un tanto por ciento de los recibos cobrados. En noviembre de 1886, se encargó el cobro de las cuotas y trabajos de oficina a Norberto Gimeno, con el haber diario de 1 peseta, hasta fin de año, rebajando 50 pesetas al conserje, por disminución de su trabajo. En 1890 se fijaban 2 reales diarios al cobrador Florencio Muñoz, en vez del tanto por ciento que se le entregaba. En 1895 el recaudador cobraba un 6% de los recibos cobrados. A partir de este año, pasó a cobrar un 8%, porcentaje que aún se mantenía en 1900. En la Junta Directiva del 15 de septiembre de 1918, se vio la petición del conserje, Sebastián Blasco, que pedía una subida de la comisión del 6% al 10%, por el cobro de los recibos, en caso contrario no podría seguir con este servicio. En aquella ocasión se acordó no acceder a la propuesta y nombrar a otro conserje. Pero Sebastián Blasco ocupó la plaza de conserje hasta 1924, cuando en la Junta General del 5 de octubre, se acordó jubilarlo con el haber 1 peseta diaria, mientras viviera o funcionara el Círculo. Sebastián Blasco llevaba de servicio treinta y tres años, estaba ya viejo y no se le podía exigir más de lo que hacía. En 1926 el conserje era Mariano Pérez.

En la Junta General del 17 de abril de 1887, se acordaría dar de baja en lo sucesivo, a los socios que debieran más de tres mensualidades, si no se ponían al corriente tras el aviso. Se acordó además, prohibir la entrada al local a los que no pertenecieran al Círculo, excepto a los forasteros y socios del Casino de Labradores. El 16 de junio de 1889, se nombró socio protector al obispo de Tarazona. En la Junta General del 7 de julio de 1889, se trasladó un acuerdo de la Junta Directiva, que había acordado dar de baja a los morosos que debieran más de tres meses y si pidieran entrar de nuevo, debían pagar lo que habían dejado a deber. El 14 de julio, la Junta Directiva acordó dar aviso a los socios que debieran más de tres mensualidades y dar de baja a los que debieran más de cinco.

En febrero de 1890 se informó que algunos socios habían pedido la baja de manera poco cortés, acordando que si volvieran a pedir el alta, debían retractarse de sus expresiones ante el presidente. En abril de este año se contabilizaban 192 socios activos y 100 honorarios. En enero de 1892, el presidente señaló que la falta de puntualidad del pago de los socios activos, podía deberse a la falta de trabajo, que se dejaba notar hacía ya tiempo. La Junta Directiva había propuesto crear una nueva clase de socios, los pasivos, que no tendrían derecho a socorro en caso de enfermedad, quedando acordado su creación en la Junta General del 3 de enero de 1892. En julio de este mismo año, el presidente pedía la puesta al día del pago de los socios que debieran más de tres meses.

 José Ena señaló, en la Junta General del 3 de julio de 1892, que algunos socios criticaban en la calle a la Junta Directiva por su gestión administrativa, pero no lo habían hecho en la junta, como debían. Para ello el presidente pidió la formación de una comisión, para examinar las cuentas del Círculo y del teatro. La Junta Directiva presentó su dimisión, pero Escuin propuso, acordándose por unanimidad, dar a la Junta un voto de confianza. En esta misma Junta, se acordó dar aviso por escrito a los socios que debieran más de tres mensualidades, para que antes de ocho días se pusieran al corriente del débito y, en caso contrario, pasarían a socios pasivos. Se les daría de baja definitivamente del Círculo si, siendo socio pasivo, dejaran de pagar un mes.

El 28 de octubre de 1892, el presidente informó que la noche anterior había amonestado al socio Vicente Cubels, por perturbar el orden en los salones y por su aptitud hostil, acordando la Junta Directiva su expulsión. En diciembre de este año, la Junta dejó en suspenso su admisión hasta la sesión de enero. Pero el 21 de diciembre, La Justicia publicó un escrito anónimo, donde se criticaba de modo sucio e indecoroso al consiliario Benito Gimeno y al ex presidente Juan Blas y Ubide. La Junta Directiva, celebrada el 4 de enero de 1893, acordó por unanimidad la no admisión de Cubels como socio, hasta que no se descubriera al autor del anónimo publicado en La Justicia. En la Junta Directiva del 4 de abril, se comentó que una noche de las pasadas, varios socios habían presentado en el salón del Círculo a Cubels, que estaba expulsado. El presidente y dos miembros que estaban en el salón, no creyeron oportuno ordenar una enérgica disposición, pero sí pedir a los socios que lo acompañaban que señalaran las causas de este hecho.

En mayo de 1893 se acordó dar aviso a los socios que debieran más de tres dividendos. En la Junta Directiva del 25 de mayo y debido al mal estado económico del Círculo, se acordó que una comisión estudiara el presupuesto. También se acordó que se colocara en el cuadro de avisos, la invitación del Círculo Tradicionalista a la velada de aquella misma noche.

En la Junta General del 2 de julio, el presidente lamentó el estado de los fondos, debido a la apatía de los socios, que no iban al corriente de pago, que impedía hacer frente a los socorros y a los gastos del Círculo. Por ello se acordó dar ocho días para que los socios morosos pagaran los atrasos.

En la Junta Directiva del 21 de septiembre, se informaba que era necesario renovar el Reglamento, con arreglo al Reglamento General que debía regir en toda España. En la del 5 de octubre se acordó que todos los jueves, a las ocho de la tarde, se leyera el nuevo Reglamento para conocimiento de los socios.

En la Junta Directiva del 1 de enero de 1894, se propuso que, a partir de entonces, a los socios que solicitaran su ingreso, se les haría un reconocimiento facultativo, para lo que se había ofrecido el médico Herrero.

En la Junta General del 20 de enero de 1895, se señaló la gran cantidad de socios que faltaban al pago, consignando un déficit de 1613 reales, proponiendo dar de baja a los socios que debieran más de tres meses. También se acordó que, debido al escaso resultado de la creación de socios pasivos, se fijara una edad de veinticinco años para la admisión de los jóvenes. Para ello se redactaría un artículo que comprendiera este acuerdo.

En la Junta General del 5 de enero de 1896, Escuin achacaba el estado precario del Círculo a la negligencia de los socios y a las injerencias extrañas dentro de la sociedad. Invitaba a los socios a trabajar en el orden económico y moral, como cuestiones principales. Para la primera proponía la propaganda activa para atraer socios, y para la segunda rezar el rosario en el local, sobre todo los días festivos, o llevar a cabo algún punto de meditación. Por su parte, el socio Larroca señaló que la decadencia del Círculo no se debía a la Junta Directiva, pidiendo trabajar por la entrada de jóvenes. Para atajar el problema, Marco proponía que los socios honorarios pagaran 3 pesetas en el mes de enero y dejaran de cobrar dos meses los socios activos enfermos. Ena señalaba que, si se habían conseguido fondos para las obras del local y para el viaje de cuatro socios a Roma, debía ponerse de nuevo la caja, que había ofrecido tan buenos resultados para la peregrinación.

En la celebrada el 5 de julio, el presidente señaló que se habían pagado los atrasos del arriendo del local, que había ocupado el círculo, pidiendo a los socios que pagaran las cuotas y atrajeran a nuevos socios, para llevar adelante las obras de mejora. En la Junta General del 4 de octubre, visto el escaso resultado de las amonestaciones amistosas a los morosos, el presidente propuso, y así quedó aprobado por unanimidad, que los socios que adeudaran más de cuatro mensualidades, debían pagar cada mes el dividendo correspondiente y otro mes de los atrasados. En caso contrario, serían dados de baja. También se aprobó que los menores de quince años, podrían ser admitidos como socios pasivos.

En la Junta Directiva del 25 de enero de 1998, se propuso dar impreso el título de socio, para que pudiera ostentarlo cada uno en su casa, pues se había perdido esta costumbre. En la del 28 de octubre se acordó poner en el cuadro de anuncios, los avisos a los socios morosos. También se acordó invitar al obispo para que impulsara el Círculo, ya que había habido bajas y las entradas no eran suficientes. Para que el Círculo fuera más atractivo, se acordó formar listas de socios jóvenes, aptos para el trabajo del teatro, y reanudar las veladas dramáticas de otros años.

En la Junta General del 1 de enero de 1900, Ena proponía que se visitara a algunos socios honorarios, que se habían dado de baja, para que entraran de nuevo al Círculo. En la Junta Directiva del 1 de julio se acordó que se reuniera la Junta General, para estudiar el modo de dar vida al Círculo pues, por el corto número de socios, no podría mantenerse por mucho tiempo. Esta Junta se celebró el 15 de julio, acordándose el nombramiento de una comisión, compuesta por los cuatro párrocos y la Junta Directiva, para que estudiaran los medios más adecuados para intentar aumentar el número de socios. En la Junta Directiva del 25 de noviembre, se acordó conceder a los socios morosos los mismos beneficios, en caso de enfermedad, que los que hubieran pagado alguno de los atrasos.

En la Junta Directiva del 6 de enero de 1901, Ena se mostró contrario a la legalidad de aquella Junta. El vicario general la consideraba legal pues, por dimisión de la pasada Junta, él y los tres párrocos habían elegido a otra.

En la Junta Directiva del 10 de mayo de 1906, se acordó que no entraran en los salones del Círculo, aquellos que habían pedido su admisión y su solicitud estuviera anunciada en el cuadro de avisos. También se acordó expulsar a los socios que no pagaran en aquel mes sus dividendos pendientes y la expulsión de los socios que debieran dos meses seguidos.

En la Junta General extraordinaria del 19 de noviembre de 1916, el presidente señaló que había interesado al alcalde, para que nombrara sereno a un socio del Círculo. El 20 de enero de 1918, el vicario general, que presidía aquella Junta General extraordinaria, señaló que la norma que debía regir el resurgimiento del Círculo, debía ser que aquella casa fuera el centro de todas las personas que mantenían un mismo ideal católico, aunque con distinto carácter político. En aquella ocasión, el presidente Francisco Marco propuso una nueva Junta Directiva, que no fue aceptada por ninguno de los interesados presentes.

El 5 de mayo se celebró una Junta General extraordinaria. El Círculo pasaba por un momento de decadencia económico y social. Por eso el presidente propuso el aumento de los componentes de la Junta Directiva. La propuesta fue acordada por unanimidad, aumentando dos vocales más. Fue elegido presidente Antonio Bardají y vicepresidente José María López Landa. Bardají señaló que la situación precaria del Círculo, debía servir de acicate para trabajar y fomentar la sociedad. Asimismo se acordó telegrafiar al obispo, reiterando la adhesión del Círculo y suplicando su bendición. En la Junta General del 5 de octubre de 1924, se propuso una cuota de 1,50 pesetas para los socios activos y 2 pesetas para los honorarios, siendo aprobadas

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Presentación de las publicaciones Ermitas y Capillas y oratorios de la Comunidad de Calatayud

El Centro de Estudios Bilbilitanos presenta dos nuevas publicaciones editadas gracias a la colaboración de la Comarca Comunidad de Calatayud y cuya autoría pertenece a la Asociación Torre Albarrana.

Ermitas de la Comarca Comunidad de Calatayud.

Las ermitas comarcales son una de las muestras más visibles del paso de la historia por el humanizado paisaje de la comarca de Calatayud. Han sido construidas de forma ininterrumpida desde la Edad Media, tras la conquista cristiana del territorio, hasta nuestros días.

Capillas y oratorios de la Comarca Comunidad de Calatayud

Las capillas y oratorios surgieron por diferentes motivos y tenían en común la obligación de cumplir con los preceptos de la Iglesia. Algunos de estos espacios, que se circunscriben al ámbito privado, pertenecen a particulares e instituciones y pueden resultar verdaderamente inéditos y sorprendentes.

         Ambas obras son fruto del arduo y desinteresado trabajo de investigación llevado a cabo por la Asociación Torre Albarrana con el único fin de defender y difundir nuestro rico y extenso patrimonio. Textos y fotografías forman una simbiosis perfecta donde la actualizada y minuciosa descripción de cada ermita, capilla y oratorio, se complementa con las excelentes fotografías a las que esta asociación ya nos tiene acostumbrados.

         El resultado final son estos dos libros imprescindibles para conocer y disfrutar este patrimonio comarcal único.

El acto de presentación tendrá lugar el miércoles, 25 de octubre, a las 20 horas, en el Salón de Actos de Claretianos

         Centro de Estudios Bilbilitanos

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Presentación del libro La cofradía de San Juan de los labradores, de Jesús Gil Alejandre

El sábado, 24 de junio de 2023, a las 19 horas y en el Salón Multiusos del Ayuntamiento de Calatayud tendrá lugar la presentación del libro de la colección Cuadernos de Aragón de la Institución Fernando el Católico: LA COFRADÍA Y HOSPITAL DE SAN JUAN DE LOS LABRADORES DE CALATAYUD de Jesús Gil Alejandre.

­­Un trabajo muy bien documentado que da a conocer la historia de la Cofradía y Hospital de San Juan de los Labradores y su legado cultural transmitido de generación en generación desde la Edad Media. Algo insólito y único porque no se trata de una cofradía gremial, como las demás, sino de una cofradía familiar que se ha mantenido a través de varias decenas de generaciones transmitiendo de padres a hijos no solo un extraordinario legado histórico sino también un sentimiento de identidad y continuidad.

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