UNA CARTA INÉDITA DE FÉLIX LATASSA A JOSÉ SANZ DE LARREA

Francisco Tobajas Gallego

A Félix de Latassa y Ortín (1733-1805) se le viene considerando como el mayor de los bibliógrafos de las letras aragonesas. En 1760 recibiría las órdenes mayores y en 1780 se incorporaría al gremio de los racioneros de mensa de La Seo de Zaragoza. En 1796 sería nombrado socio de la Real Sociedad Económica Aragonesa. Entre sus amigos se contaban: Ignacio de Asso, Tomás Fermín de Lezaún, Manuel Turmo, Juan Antonio Hernández y Pérez de Larrea, el cartujo Francisco Moliner, el dominico José Boneo y el bilbilitano José Sanz de Larrea.

Entre 1796 y 1802 Latassa publicó su Biblioteca de Autores Aragoneses en ocho volúmenes. El Proyecto de Biblioteca de Escritores Aragoneses, primer borrador de la Biblioteca de 1768, se conserva en la Biblioteca de las Cortes de Aragón.

Vicente de la Fuente y Latassa dedicaron a José Sanz de Larrea y Yus (1762-1802) varias páginas elogiosas. Después de sus primeros estudios en Calatayud y Zaragoza, donde alcanzó el grado de bachiller en Jurisprudencia, el 8 de noviembre de 1782 obtendría una beca para proseguir sus estudios de Leyes en el Colegio Mayor de Santiago de Huesca. Al año siguiente lograría el grado de doctor en Cánones en la universidad de esta ciudad, ocupando el cargo de rector en los cursos 1787-1788 y 1788-1789. También lo había sido del Colegio de Santiago.

En el Memorial Literario, Larrea publicó un discurso sobre el cultivo del cáñamo en Calatayud y otro sobre el origen, progreso y cultura del romance en Aragón. Siendo rector de la Universidad de Huesca, envió al conde de Floridablanca una oración fúnebre a la muerte de Carlos III. En febrero de 1792 recogió y puso en orden unas cartas de personas insignes, dirigidas al Colegio Imperial y Mayor de Santiago de Huesca. También redactó en 1791 unas Noticias acerca del Colegio Mayor Imperial de Santiago de Huesca. En enero de 1789, la universidad le había encargado un Libro Ceremonial o Lucero Literario de la Sertoriana Universidad de la ciudad de Huesca,  que dejó manuscrito y publicó Ricardo del Arco. Estos trabajos, junto a una carta a la Santa Escuela de Cristo y la que publicó la Escuela a su fallecimiento, formarían un tomo, muy útil y honroso para Calatayud, según era el sentir de Vicente de la Fuente.

El 30 de julio de 1788, Larrea encontró algunos manuscritos en casa de Lastanosa, entre los que se encontraban unas cartas de Baltasar Gracián, de las que informó a su amigo Latassa un día después. Vicente de la Fuente, en carta fechada en Calatayud el 6 de agosto (posiblemente de 1856, pues comentaba la demolición de San Pedro Mártir) y dirigida a Valentín Cardedera, le informaba que, días pasados, revolviendo la biblioteca de la casa de los Larrea, había encontrado un cuaderno de apuntaciones de José Sanz de Larrea, donde comentaba este hallazgo de las catorce cartas de Gracián, que había encontrado en casa de Lastanosa y que Vicente de la Fuente buscaba hacía dos años infructuosamente. Larrea debió quedarse con algunos de estos documentos, pero las cartas las prestaría al canónigo y prior del Sepulcro Miguel Monterde, quien elaboró una copia que pudo ver Latassa, como él mismo confesaba en sus Memorias el 22 de marzo de 1789. En este año se publicó en Huesca la relación de las fiestas celebradas en Calatayud, por la proclamación del rey Carlos IV, debida a Sanz de Larrea.

A su vuelta a Calatayud, Sanz de Larrea se ordenaría sacerdote. Más tarde sería nombrado vicario general y canónigo doctoral. En los últimos años de su vida fundaría una Junta de Caridad para el socorro de los pobres. En 1799 encargaría a Navarro una lámina de la Virgen de la Peña. Pondría en marcha las cofradías de la Virgen del Carmen y de la Trinidad, fomentando el culto al Santísimo y la enseñanza de la doctrina cristiana por las calles, en especial entre mujeres artesanas, labradores pobres y muchachos. A su muerte en 1802, sería enterrado en la iglesia de las capuchinas de Calatayud.

Esta carta inédita que Latassa envió a Sanz de Larrea lleva fecha de 28 de octubre de 1788. Parece que en una anterior, Sanz de Larrea le habría solicitado alguna información sobre Bartolomé Llorente, del que se quería colocar un retrato en la Universidad de Huesca, donde había sido profesor y donde se había doctorado en Teología. En ella confesaba a Sanz de Larrea que creía muy oportuno colocar este retrato de Bartolomé Llorente y García junto al de Lupercio Leonardo de Argensola, pues Llorente había sido elegido cronista de Aragón el 11 de mayo de 1613, a la muerte de aquel. Señalaba que Llorente había sido humanista, sabio teólogo, historiador, anticuario y erudito en ciencias y lenguas. Había nacido en la villa de Longares en 1540, falleciendo en Zaragoza en 1614. Latassa señalaba que el escudo de armas de su familia estaba compuesto por un tablero de dieciséis escaques, tantos rojos como azules, y seis estrellas en azul.

Añadía que, por los libros, memorias, papeles y advertencias que había podido ver en la Librería y Archivo del Pilar de Zaragoza, constaba que había estudiado Artes en Zaragoza desde 1558, siendo discípulo del célebre maestro valenciano Pedro Juan Núñez. Había cursado Teología en Valencia, donde había recibido el grado de bachiller en esta Facultad en 1569. En 1570 había leído Teología en Zaragoza y lo mismo haría en Huesca, donde había recibido en 1578 el grado de doctor.

Sería electo canónigo del Pilar el 24 de septiembre de 1572, donde haría su profesión religiosa el 1 de noviembre de 1573 y donde tendría los oficios de: tesorero, obrero, limosnero y capellán mayor, siendo por tres veces prior. La primera desde 31 de diciembre de 1588, hasta el mismo día de 1591; la segunda desde el 24 de diciembre de 1603, hasta el mismo día de 1606, y la tercera desde diciembre de 1612 hasta el 1 de julio de 1614, cuando falleció, siendo enterrado en la santa capilla de Nuestra Señora del Pilar.

Por tres veces había sido diputado del Reino, en 1590, 1606 y 1610, en representación de la iglesia. Había defendido en Roma los privilegios e inmunidades del Pilar frente a La Seo. Marcharía a Roma el 5 de junio de 1583, regresando a Zaragoza en 1587.  En 1592 escribiría un memorial, en el que probaba que la iglesia del Pilar había sido la catedral de Zaragoza, antes y después de la pérdida de España, hasta 1118. Estos méritos y virtudes de Llorente habían sido publicados en una oración fúnebre, que había dicho el carmelita Fr. Gabriel de Aragón. Latassa daba una relación de algunas obras impresas y manuscritas.

Le informaba que su retrato se conservaba en el Archivo de la basílica del Pilar con hábitos corales, y aseguraba que sería fácil copiarlo. Sus escritos y su biblioteca, con las cartas que había escrito desde Roma, los había heredado el Cabildo del Pilar, donde se conservaban.

Latassa le confiaba que había desocupado los papeles que Sanz de Larrea le había hecho llegar y esperaba con ansia las cartas del padre Gracián, con el manuscrito que trataba de la Librería de Vicencio Juan de Lastanosa, con la fecha de su fallecimiento, su epitafio y su escudo de armas con sus colores, que omitía el Nobiliario. También le pedía las noticias que hubiera de la patria de Juan Senante y Navarro, maestrescuela de Huesca ya en 1715 y de José Cabrero, que residía en Huesca en 1727.

Latassa le informaba de la llegada a Zaragoza del colegial de Bolonia Juan Alfranca, maestro de la Audiencia de Sevilla, que pasaba a Madrid.

Juan José Alfranca y Castellote (1754-1817) había sido rector del colegio de España en Bolonia, canónigo doctoral y gobernador eclesiástico de Teruel, durante la ocupación francesa. Había ingresado en el colegio de España de Bolonia en 1755, siendo elegido rector en 1780. Entre febrero de 1789 y 1790 sería alcalde del crimen de la Audiencia de Sevilla, pasando a oidor de la Audiencia de Extremadura hasta febrero de 1799. En este año sería desterrado perpetuamente de la ciudad de Madrid y Sitios Reales, por el ministro de Gracia y Justicia José Antonio Caballero, asignándole por conmiseración 4000 reales anuales. Se consagraría sacerdote en 1807, tomando posesión de una canonjía en Teruel, que había ganado por oposición en 1810.

Publicado en Noticias | Comentarios desactivados en UNA CARTA INÉDITA DE FÉLIX LATASSA A JOSÉ SANZ DE LARREA

PRESENTACIÓN DEL LIBRO: HISTORIA DE CALATAYUD EN LA ANTIGÜEDAD. DE BILBILIS A QAL´AT AYYUD

El Centro de Estudios Bilbilitanos, centro asociado de la Institución Fernando el Católico, os invita a la presentación de su nueva publicación: HISTORIA DE CALATAYUD EN LA ANTIGÜEDAD. DE BILBILIS A QAL´AT AYYUD de José Juan Hernando Alcaín y José Ángel Urzay Barrios.

El acto tendrá lugar el próximo jueves, 22 de octubre, a las 19:30 horas en el Salón Multiusos del Ayuntamiento de Calatayud (Plaza de Costa, 14).

¡Os esperamos!

Publicado en Noticias | Comentarios desactivados en PRESENTACIÓN DEL LIBRO: HISTORIA DE CALATAYUD EN LA ANTIGÜEDAD. DE BILBILIS A QAL´AT AYYUD

Presentación del n.º 8 de la Revista Cuarta Provincia.

Publicado en Noticias | Comentarios desactivados en Presentación del n.º 8 de la Revista Cuarta Provincia.

LA HERMANDAD DE LABRADORES DE MALUENDA

Por Francisco Tobajas Gallego

El 8 de marzo de 1621 Jaime Herrero, prior de la Hermandad de Labradores de Maluenda en el pasado año de 1620, señalaba que los jurados del Concejo de Maluenda habían cargado sobre los bienes y rentas de este lugar y a favor del prior y mayordomos de esta Hermandad 265 sueldos de pensión anual, a pagar cada 9 de abril, por 5315 sueldos de propiedad, y otros 50 sueldos de pensión anual, con pago el 18 de febrero, por 1000 sueldos de propiedad, con la facultad de poderlos luir.

            En esta fecha se entregaban estas dos pensiones censales a Gaudiosa Guillén, viuda de Juan Ximeno, que debía cobrarlas del concejo, como parte de pago de la cantidad en que había sido tasada una mula que se le había muerto, según el contrato hecho con la Hermandad.

Juan Castellano, prior de esta Hermandad de Labradores en 1621, afirmaba que estas pensiones censales que pagaba el Concejo de Maluenda, se destinaban a ayudar a los cofrades de la Hermandad, en las desgracias que tuvieran en sus caballerías.

No sabemos desde cuando funcionaba en Maluenda esta Hermandad de Labradores, pero su ejemplo es un interesante y hasta ahora desconocido precedente de la Unión de Labradores de Cosuenda, que fundaría el párroco de esta localidad, mosén Pablo García Romero.

Ya en 1630 mosén Pablo García había ofrecido al Concejo de Cosuenda 500 escudos, para poner en marcha algún sistema de ayuda para los labradores de este lugar. Entonces no creyó oportuno la construcción de una cambra de trigo o pósito, sino la creación de una cooperativa, con la finalidad de reponer las mulas muertas de los labradores sin costes excesivos. Por ello aportó 500 escudos más y el concejo otros 500 escudos para que, con las cuotas de las entradas y estos 1500 escudos, se cargaran en varios censales, cuyas pensiones se emplearían para pagar las mulas que murieran de enfermedad o de cualquier otro accidente.

Para hacer frente al pago de los repartimientos, la Unión tenía un campo, llamado de la Unión, al que tenían que acudir los asociados a trabajar los días de fiesta, con licencia del arzobispo de Zaragoza, en la época de las labores y de la siega. También debían de ir a trabajar los días de fiesta a otro campo, llamado de los Labradores, guardando lo que se recogiese en él para la siembra.

Las Ordinaciones de la Union de Labradores del lugar de Cosuenda, se publicaron en la imprenta zaragozana de Diego Dormer en 1647. En 1654  vería la luz en la misma imprenta el Tratado de la execución, Thesoro y Reparo de Labradores del Lugar de Cosuenda.

Medio siglo más tarde de la fundación de la Unión de Labradores de Cosuenda, doce labradores de El Frasno crearían otra cooperativa de labradores, llamada la Unión de El Frasno. Copiando esta misma idea se crearía en 1735 la Unión de Labradores de Villafranca del Campo, Teruel. Este mismo modelo de Cosuenda, se tomaría en consideración por la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País y por el infante don Gabriel, para el Montepío de Consuegra, Toledo, creado por una Real Orden, que tenía como objeto la compensación a los labradores por la pérdida de sus ganados. Sería impresa por Joaquín Ibarra en Madrid en 1782.

Bibliografía:

Archivo Municipal de Calatayud, notario Domingo Toloso Gascón, Libro 0001028, s. f.

Tobajas Gallego, F. (2019): «La Unión de Labradores de El Frasno», Cuarta Provincia, n.º 2, Centro de Estudios Bilbilitanos, Calatayud.

Publicado en Noticias | Comentarios desactivados en LA HERMANDAD DE LABRADORES DE MALUENDA

MÚSICA Y POESÍA

El Centro de Estudios Bilbilitanos se complace en invitarles a este magnífico concierto-espectáculo cultural «Música y Poesía» protagonizado por la guitarra clásica de Ricardo Arguís y la voz de la consejera del CEB Pilar Sánchez, concebido como un viaje a través del tiempo que interpreta poemas y obras musicales de diversas épocas históricas como el Siglo de Oro español.

¡Os esperamos!

Publicado en Noticias | Comentarios desactivados en MÚSICA Y POESÍA