EL ARCHIVO DEL MONASTERIO BENEDICTINO DE CALATAYUD SE TRASLADA AL ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE HUESCA

Por Francisco Tobajas

El 16 de marzo de 2026, el Gobierno de Aragón y la Congregación monástica de Santa Hildegarda han formalizado un contrato de comodato, por cinco años prorrogables, destinado a garantizar la conservación, protección y difusión del Archivo del Monasterio de Santa Cruz de Jaca, que incluye documentos de San Juan de la Peña. También se formalizará otro comodato con el Archivo del Monasterio de San Benito de Zaragoza, que cuenta con los fondos del Monasterio de San Benito de Calatayud y del Monasterio de la Encarnación de Corella, Navarra, que se fusionaron en el citado monasterio benedictino de Zaragoza, actualmente sin religiosas.

            El comodato articula una fórmula jurídica que, manteniendo la titularidad de los Monasterios de Jaca y Zaragoza, facilita la conservación, el tratamiento archivístico y el acceso a la documentación.

El director del Archivo Histórico Provincial de Huesca, Juan José Generelo, aseguró que van a estar accesibles a finales de este mismo año, con un portal monográfico en Dara Aragón.

            El archivo del Monasterio de Santa Cruz de benitas de Jaca documenta la actividad del monasterio, fundado a comienzos del siglo XI en Santa Cruz de la Serós y trasladado a la ciudad de Jaca en 1555, sin ruptura institucional ni archivística. Su cronología se extiende desde el siglo XI hasta el siglo actual.

            Este fondo incluye documentos medievales en pergamino y otros de la época moderna y contemporánea, con documentación económica, patrimonial, jurisdiccional e  interna de la comunidad. Destaca un antifonario del siglo XII, sesenta pergaminos, entre los siglos X y XVII, y una serie muy completa de cartas de profesiones monásticas, desde el siglo XVI al actual.

            El fondo del Monasterio de San Juan de la Peña corresponde a la parte que, tras los procesos desamortizadores del siglo XIX, no se incorporó a los depósitos estatales y quedó bajo la custodia de la comunidad de benitas de Jaca. Su incorporación en comodato, permitirá completar las series conservadas en el Archivo Histórico Provincial de Huesca y en el Archivo Histórico Nacional.

El fondo de Calatayud conserva documentación desde el siglo XVI, con numerosos libros de gobierno interno, elecciones, profesiones, defunciones y una rica documentación económica y patrimonial.

El fondo de Corella documenta la vida del monasterio desde su fundación en 1669, hasta la época reciente, e incluye además documentación personal de especial interés histórico vinculada a sus protectores.

El 26 de julio de 1969 llegarían las primeras monjas de Calatayud al nuevo monasterio de Zaragoza, para adecentar las celdas. El 31 de julio siguiente se cerraría el Monasterio de Calatayud. Acompañaría a la comunidad su capellán Ildefonso Pardos. El 6 de julio de 1970 se vendería este monasterio benedictino bilbilitano.

En el fondo del monasterio de San Benito de Calatayud se echa en falta el libro primero, que recogía la fundación de este monasterio. Cuenta con otros libros con las elecciones de abadesas desde 1515, las donaciones, rentas, cabreos de censales, tomas de hábitos y profesiones, con otros libros de contabilidad.

Publicado en Noticias | Comentarios desactivados en EL ARCHIVO DEL MONASTERIO BENEDICTINO DE CALATAYUD SE TRASLADA AL ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE HUESCA

RAIMUNDO GASPAR MARCONEL

Por Francisco Tobajas.

Nació en Calatayud el 2 de septiembre de 1902. Se trasladaría a corta edad a Valencia, donde su padre, Raimundo Gaspar Lausín, tenía un negocio de abonos y semillas. Pronto abandonaría los estudios, para dedicarse a la Música y al piano. A los diecisiete años pasaría a Madrid, donde estudiaría Composición con Conrado del Campo. Llegaría a ser un excelente pianista, aunque rechazaría la oportunidad que le concedería el director de la Filarmónica de Madrid, Bartolomé Pérez Casas. Entre sus composiciones se encontraba una Sonatina y una Suite, de cinco canciones con poemas de Marinero en tierra, de Rafael Alberti.

La Voz de Aragón del 12 de noviembre de 1926 informaba que la Unión Radio de Madrid iba a emitir un concierto del pianista y compositor Raimundo Gaspar, con obras de Rameau, Bach, Chopin, Rachmaninoff, Grieg, Debussy y Granados, entre otros, con un Nocturno del mismo Gaspar.

Contraería matrimonio en Valencia en 1927, pasando a residir a Madrid. En 1933 se trasladaría a Zaragoza, donde conocería a Tomás Seral y Casas, participando en la revista Noreste (1932-1936).

Publicaría dos libros de poesía, Injerto, 1933, Tip. Gráficas Reunidas, Valencia, y Pimpin, 1934, editorial Cierzo, Zaragoza, que dirigía el mismo Seral y Casas. Merecería reseñas de García Cabrera, en la Gaceta del Arte, y de Ildefonso Manuel Gil en Literatura. En Noreste se anunciaría un nuevo libro Rapor de viaje, que no vería la luz. Colaboraría también en la Revista de Occidente, Isla, A la nueva ventura y Ecclessia. Antes de la guerra civil trabajaría en Zaragoza y en Calatayud, en el negocio familiar de cereales y abonos, y como profesor particular de piano. Al acabar la guerra civil se trasladaría a Valencia, donde publicaría con Ricardo Orozco la revista El sobre literario. Quedaría sin publicar otro libro de poemas titulado Sinfonía del camino, de hacia 1942. Una parálisis progresiva lo iría apartando de sus actividades literarias y musicales. Fallecería en Valencia el 16 de febrero de 1955.

En el número de verano-otoño de la revistas Noreste, aparecieron tres textos poéticos de Gaspar, bajo el título de Laboreo. En uno de ellos escribía que el jardinero se había vuelto poeta. Poeta de sí mismo. Y añadía: Ordenaremos el jardín de nuestro vivir, y en nuestro vivero, sabremos hacer flores bellas de otras torpes y rústicas. Alquimia viva y natural, injerto.

En el número de la primavera de 1934 de Noreste, se publicarían algunos poemas del libro de Pimpin, que estaba próximo a publicarse. En el número del verano de 1934 se informaría que en ediciones Cierzo había aparecido el libro de poesía Pimpin, de Raimundo Gaspar. En el número de otoño de 1934 se publicaría unas notas críticas a Pimpin. En ellas se decía que el libro estaba al margen de toda métrica, y en ello se encontraba su mayor elogio, pues la voz se sentía atolondrada, ligera, amiga de ideas, desligada de toda coacción preceptista. Y añadía que la sinceridad, cuando lo es realmente, no puede quedar encajada entre prejuicios prefijados. Y el libro de Gaspar, donde se vertían ideas, era un alto exponente de sinceridad. La voz honda del libro recordaba a los rapsodas orientales, encontrando en él un fuerte panteísmo. Sobre todo, en el libro flotaba un cariño claro y cordial, un temblor efusivo, acento propio y sereno, que va vertiéndose en imágenes, en emociones, libres de leyes y reglas, libre de prejuicios literarios, limpio, claro, lleno de emoción.

Tomás Seral organizaría una cena-homenaje en la Posada de las Almas a Raimundo Gaspar, por la publicación de su libro Pimpin, y a Ildefonso Manuel Gil, por La voz cálida. Al final, cada uno de los poetas, obsequiaría a los presentes con la lectura de un poema propio.

A partir del número de invierno de 1934, Raimundo Gaspar aparecía como editor de la revista Noreste, junto a Seral y Casas, quien le dedicaría un poema de su libro Cadera del insomnio, 1935.

De Injerto, Tip. Gráficas Reunidas, Valencia, 1933.

Bien quisiéramos decirte: mira

la vida, abrázate a las cosas.

Pero es muy dura su luz para ti.

Tendrás que vivir sola en tu mundo.

¿Eternamente?

Solo el ruido

De un carro

En el silencio de lo azul.

                        Qué mayor alegría, si la tristeza

va a servir para que vengas

tú a vernos; y la soledad para

estar más acompañados,

y la noche para que llegue la aurora.

Sabía tanto, que quiso verte

con sus ojos. Y para decir

que no te veía, construyó, él solo,

como un titán, en el aire

un castillo de hadas,

sin creer en ellas.

De Pimpin, (1932-1933), Ediciones Cierzo, 1934, con dibujo en la portada de R. Roca.

   Acaso no somos

sino un pensamiento

que nos estamos

realizando,

que estamos dando

 a los otros

con toda nuestra vida

y que, acaso,

ni nosotros mismos

logramos

entender.

Cuánto amo este cinismo,

que,

prácticamente,

me enseña

a ser bondadoso.

Amo tanto a las cosas

que solamente sé vivir

en ti,

nido cálido

de todas ellas.

Qué lucha entre

tú y yo,

qué lucha.

Qué lucha

Para hacerme

tú;

qué lucha

para hacerte

yo.

No sigas, no,

adelante;

estate quieto

en tu sitio,

y a martillazos:

haciéndote,

haciéndote,

haciéndote.

Publicado en Noticias | Comentarios desactivados en RAIMUNDO GASPAR MARCONEL

CHARLA CÁÑAMO DE CALATAYUD Y COMARCA

A cargo de Luis Varga Aldana

Martes, 10 de marzo a las 19:00h. en el Salón de Actos del Ayuntamiento de Calatayud, plaza Costa.

Publicado en Noticias | Comentarios desactivados en CHARLA CÁÑAMO DE CALATAYUD Y COMARCA

PERIÓDICOS Y REVISTAS BILBILITANOS

EL ARCHIVO DEL CANÓNIGO TAFALLA. Por Francisco Tobajas.

El 20 de febrero de 1927 se publicó en El Regional un artículo titulado, «La imprenta y el periodismo en Calatayud», donde se daban noticias de algunas cabeceras periódicas bilbilitanas, recogidas en el archivo del canónigo Francisco Tafalla. Pedro Montón Puerto publicaría en 1976, en Cuadernos de Aragón, 8-9, un interesante artículo dedicado a los escritores, periodistas y periódicos de Calatayud, haciendo referencia a este mismo archivo del canónigo Francisco Tafalla Torres, nacido en 1868. Montón Puerto donaría al Archivo Municipal una valiosa colección de cabeceras de periódicos locales. Este último recordaba que Allué Salvador había considerado a Calatayud como la ciudad de las letras. Y Juan Moneva le había confiado personalmente, que Calatayud tenía fuero literario propio. Otra fuente hemerográfica es la que nos ofrecen Fernández Clemente y Forcadell, en su libro Historia de la prensa aragonesa, publicada por Guara editorial en 1979.

En el reinado de Fernando VI y principios del de Carlos III, existían en Calatayud dos imprentas: la de Joaquín Esteban y la de Gabriel Aguirre. En 1870 surgiría el periódico El Recreo, editado en la imprenta de Celestino Coma, situada en el edificio del Monte de Piedad de la Rúa, entonces propiedad de Mariano Ruiz Zabalo.

            Mariano de La Hoz y Calvo traería una máquina, para lanzar el 1 de marzo de 1877 el primer número de el Diario de Calatayud, de reducidas dimensiones, pero de ameno texto. Lo haría en la imprenta de La Hoz y Cía, en la plaza de San Miguel. Lo recordaba Justo Navarro en la necrológica de La Hoz, el 27 de diciembre de 1927. Esta misma máquina serviría para imprimir El Regional.

En 1882 el diario añadía el subtítulo de avisos y noticias, eco de la comarca bilbilitana. Aumentaría el número de páginas, con unas hojas literarias, que se publicarían con carácter quincenal los días 1 y 16 de cada mes. En 1890 se presentaría como periódico católico, eco de la comarca bilbilitana. Un año más tarde se definiría como periódico católico tradicionalista, con el lema Dios, Patria y Rey. El cambio se debía a que el carlista Juan Manuel Floría, conocido como El General, concejal del Ayuntamiento de Calatayud y administrador del conde de Argillo, lo compraría por dos años.

            El 15 de enero de 1882 aparecería El Eco de Calatayud, de política democrática republicana, al que reemplazaría al año siguiente El Eco Bilbilitano, de las mismas tendencias. En 1885 lo haría La Comarca, diario liberal, que dirigía el abogado Juan del Pueyo, llegando a tirar dos ediciones diarias, aunque el número de suscriptores no era muy elevado.

FOTOGRAFÍAS: F. TOBAJAS GALLEGO.
ARCHIVO DE LA FAMILIA SANCHO Y GIL, MORÉS (ZARAGOZA).
FOTOGRAFÍAS: F. TOBAJAS GALLEGO.
ARCHIVO DE LA FAMILIA SANCHO Y GIL, MORÉS (ZARAGOZA).
FOTOGRAFÍAS: ARCHIVO MUNICIPAL DE CALATAYUD, ARCHIVO VICENTE DE LA FUENTE.

            En 1886 aparecería el republicano y anticlerical La Lucha, más combativo que el Eco. El 2 de septiembre de 1888 lo haría La Justicia, que pasaría más tarde a semanal. Tendría varios directores, además de Darío Pérez: Florencio Forcén, Luciano Pastor, Juan Gualberto Lausín del Carpio, Agustín Pérez Lizano, Bartolomé Guillén y más tarde los hermanos Ángel y Arturo Guillén, sobrinos de Bartolomé.

FOTOGRAFÍAS: F. TOBAJAS GALLEGO.
ARCHIVO DE LA FAMILIA SANCHO Y GIL, MORÉS (ZARAGOZA).

Sin año conocido había aparecido Heraldo de Calatayud, dirigido por Marqueta. En 1893 lo haría el semanal Dios, Patria y Rey, que dirigía el maestro nacional Manuel Comellas. Se tiraba en los talleres de La Justicia. El bisemanario católico independiente, El Baluarte Bilbilitano, se fundaría en 1899, cuyo propietario era el tipógrafo Matías Latorre. Se editaba en la imprenta católica de Latorre y Larroca, situada en la plaza de la Comunidad.

            El 15 de septiembre de 1904 lo haría El Regional, fundado por Justo Navarro Melendo, que desaparecería en 1933. En 1917 aparecería El Rayo. El 1 de enero de 1918 lo haría Campo y Hogar, revista mensual de Agricultura y Economía doméstica, fundada por Cipriano Aguilar, en colaboración con su hijo político Luis Sebastián Cebrián. Otra revista profesional sería La Unión Médica. El 18 de mayo de 1919 nacería La Luz, semanario defensor de las clases oprimidas, que se tiraba en la Social de Zaragoza.

FOTOGRAFÍAS: ARCHIVO MUNICIPAL DE CALATAYUD, ARCHIVO VICENTE DE LA FUENTE.

            Otras publicaciones de carácter literario festivo serían: El Tontico Aragonés, El Chiquitín de la Casa, El Menú, de 1899, Bílbilis Combo, El Lío, El Rayo, El Lorito, nacida en 1923, que dirigía el dibujante Jesús Gargallo, y El Gato Negro, 1926, bajo la dirección de José Nogueras, primo hermano del forjador Pablo Remacha.

            De propaganda industrial era El Valiente. Tiraba cada quince días dos mil ejemplares, que se repartían gratis por toda la comarca. Era el órgano defensor de la industria y el comercio. Lo editaba la Casa Azul, almacén de tejidos de Ferraz y Lacambra, con sede en la calle de Dato, n.º 15, y Dicenta, n.º 2.

            El 9 de octubre de 1900 aparecería la Revista Industrial, Comercial y Agrícola, que se publicaba cuatro veces al mes, dirigida por R. Galván. En 1922 se fundaría el semanario La Derecha, que dirigía Ángel Mingote.

El archivo del canónigo Francisco Tafalla guardaba también otras publicaciones, que constaban de un solo número, como El Bilbilitano, periódico de anuncios que se había repartido gratis en 1891, con motivo de las fiestas y ferias de septiembre. La Caridad Bilbilitana, de 1898, que destinaba su venta a los soldados de la ciudad, que luchaban en la guerra de Cuba y Filipinas. Calatayud-Alhama-Ateca, número extraordinario aparecido en abril de 1903, parea evitar el derrumbamiento de los cerros del Reloj Tonto y de la Serratilla, y La Muela de Alhama, con firmas prestigiosas como la del obispo Juan Soldevilla.

En 1927, la ciudad contaba con seis imprentas, donde se publicaba un periódico diario y otro semanal.

En 1931 vería la luz Vicor, dirigida por el catedrático del Instituto López Juanes. Meses después aparecería El Ganso. En este mismo año, José María Rubio Vergara fundaría Hoy. El vespertino Vanguardia se editaría en 1933, a cargo de la empresa de El Regional, contando con la dirección de Antonio de Llanos. El 1935 aparecería El Heraldo Bilbilitano.

Dentro de las dedicadas a temas religiosos, se encontraban: Albores, 1925, de la congregación Mariana de los Luises, o Reina y Madre, 1929, a cargo de los Hijos del Inmaculado Corazón de María. El mensual Fortaleza, 1935, dirigido por la poeta gallega Herminia Fariña. Y Atalaya, aparecida en septiembre de 1935.

Entre las juveniles cabía destacar Afán, boletín del frente de Juventudes, 1945, bajo la dirección del padre claretiano Enrique Arenas, Jalón, de los alumnos y ex alumnos del Instituto de Enseñanza Media Primo de Rivera, y Despertar, de la Delegación Local de la Juventud, 1974-1975.

Para conmemorar el 25º aniversario de El Regional, el 1 de enero de 1928 Darío Pérez publicaría un artículo en este diario, dedicado al periodismo en Calatayud. Señalaba que, a partir de la publicación del Diario de Calatayud, el periodismo local había travesado épocas intensas y decaídas, pero no se había interrumpido su historia, ofreciendo toda la gama. Periódicos definidos o ambiguos, extremistas políticos, desde el carlismo al sindicalismo, en religión, desde el catolicismo al librepensamiento, literarios, festivos, noticieros, conmemorativos, etc. Darío Pérez consideraba que en el archivo del ilustrado canónigo Francisco Tafalla, se encontrarían datos concretos y prolijos.

Darío Pérez consideraba que el que había logrado más solidez y larga vida, sin perder su carácter de diario, había sido El Regional. Desde el punto de vista profesional, en veinticinco años suponía un esfuerzo agotador. En ese tiempo tan sobrado para hacer fortuna en cualquier aspecto de la actividad, hasta en el de la honradez, no basta al galeote de la prensa para conseguir independencia u holgura.

Señalaba que el diario era inquietud espiritual, nerviosismo, porvenir incierto, angustia y contacto con las miserias humanas. Y añadía: obliga a servir la actualidad, hallarse envuelto en los remolinos de la pasión, entregarse a todas las perfidias insospechadas, ser incomprendido. Ganar poco, rendir mucho, actuar entre paredes cristalinas. Probar suficiencia cada día.

Darío Pérez afirmaba que en el periodismo no existía seguro de vida, tampoco la indemnización por accidentes de trabajo. El periodista estaba obligado a demostrar cada día su capacidad, ante el público integrado por una multitud de temperamentos y de gustos. Tampoco podía equivocarse, ni aplazar el juicio. No contaba con derechos pasivos, descanso ni socorro a la vejez. La pluma que es más espada, bálsamo, paleta, fuerza, no logra del alma fría de los adinerados el crédito de plumas aéreas que apenas saben rubricar.

El periodista era un esclavo de la sociedad moderna; de la vanidad de los otros; de los poderes públicos, de las grandes empresas y el editor responsable de las faltas colectivas o individuales que no son suyas. Era el Caronte, que transportaba a los vivos en esta feria de vanidades y ambiciones que no son sombras, sino realidades. La prensa grande se proyecta en las amplias perspectivas. La de pequeñas ciudades era un callejón sin salida.

Darío Pérez comparaba a Justo Navarro con el entonces olvidado Mariano de La Hoz, editor de el Diario de Calatayud. Y añadía: La modestia de recursos, el apremio diario, la incomprensión circundante, forjan un vivir de renunciación y sacrificio sin la correspondencia de sus conciudadanos. Labor de cultura, de patriotismo y de desinterés, que no alcanza enaltecimiento ni gratitud. Y menos mal si no la acompaña el desdén.

Publicado en Noticias | Comentarios desactivados en PERIÓDICOS Y REVISTAS BILBILITANOS

Inauguración del Teatro Capitol (Calatayud)

El día 8 de septiembre de 1933 se inauguró el Teatro Capitol en Calatayud y el corresponsal del periódico «La voz de Aragón», J. Martínez Fraile, al día siguiente, realiza la siguiente crónica en la que describe, con todo tipo de señales, el majestuoso edificio.

En la fotografía puede observarse el lugar en el que se levantó dicho teatro.

«El número cumbre de nuestras fiestas ha sido, sin duda, la apertura del Gran Teatro Capitol, edificado de nueva planta en un terreno de 1.200 metros cuadrados, en la antigua plaza de San Andrés. Allí se alza este edificio de depurado gusto y moderna silueta, cuya arquitectura contrasta con el estilo mudéjar de la histórica torre que le da frente. Sus propietarios, nuestros buenos amigos don Emiliano Ibarra y don Cipriano Pérez, acreditadísimos industriales de esta plaza, no han regateado medio alguno para que en él de nada se carezca, llegando a satisfacer la máxima exigencia del público. Calatayud, de ahora en adelante, contará con un local para espectáculos de moderna estructura, a tono con las renovadoras corrientes que imperan. Es tal la categoría del mismo en su totalidad que no exageramos al decir que supera a muchos recientemente instalados en capitales de provincia.

DESCRIPCIÓN

Consta de: Sótano habilitado para salón de baile, y de cuya capacidad dará idea el hecho de que puedan varios centenares de parejas bailar cómodamente. Planta baja, en cuyo hall se ha instalado un bar americano decorado cubísticamente. Numerosos veladores serán colocados en este rectángulo, desde el que cómodamente se divisa el salón de baile. De aquí arrancan las escaleras que conducen al piso superior, destinado para espectáculos.

El salón tiene una longitud de 34 metros y 16 de anchura, garantizando el fácil acceso al mismo las siete puertas existentes. El suelo en badén y el estar exento de columnas facilita la perfecta visualidad de todas las localidades. Este estupendo salón estará profusamente iluminado, pues se han colocado 930 lámparas en la cornisa de la techumbre, 240 en las fajas de la embocadura y 200 en la boca del escenario. Será un efecto precioso la indirecta iluminación en sus tres tonalidades: rojo, verde y amarillo. Al aspecto deslumbrante de la sala contribuye el colorido y decoración de la misma, Artista tan renombrado como el escenógrafo Salvador Martínez ha sido el encargado de plasmar sobre los muros, con sus mágicos pinceles, las sugerencias de su temperamento artístico. El hecho de que el laureado artista haya dejado marcado el sello de su inspiración nos veda de todo elogio. Se han colocado un millar de butacas, distribuidas para la máxima comodidad. Los 0’85 metros de separación entre respaldo y respaldo así lo confirman. Tanto el pasillo central como los laterales presentan una holgura tal que hará facilísimo el acceso y salida de espectadores. Esta amplitud en las localidades, telón metálico, las bombas de incendios, la cabina independiente, y tantos otros detalles demuestran cuán en cuenta se ha tenido el vigente reglamento de espectáculos.

Las butacas, de maderas kumel y haya, mueble americano, de fabricación esmeradísima y cómodas (en respaldo, asiento y brazo) han sido construidas por la importantísima firma Vda. de Mocholi, de Valencia, casa ya acreditadísima en este aspecto y especializada en la construcción de sillas y butacas de todas clases para teatros, cines y cafés. Estas butacas, de tono severo, prestan mayor realce al salón y -repetimos- la solidez, belleza y comodidad de ellas es tal que al público ha de causar grata impresión. La calefacción, de presión a vapor, con abundantísimos radiadores, pondrá todo el local en inmejorables condiciones para los crudos días de la invernada. Siguiendo las normas técnicas el salón está revestido de una capa de corcho, para, evitando la resonancia, facilitar la clara audición. Posee W.C. en escenario, sala y baile, en las más rigurosas condiciones higiénicas, dotados de lavabos, espejos, etc., tanto los de señoras como los de caballeros. Amplio escenario, capaz para representar obras de la mayor envergadura, en el que existen once camerinos montados con todo confort. Sería prolijo enumerar cuanto digno de reseñar encierra en su totalidad. El público, en su constante asistencia, se irá dando cuenta de que la máxima belleza, el absoluto confort, la mayor comodidad y tantos otros detalles agradables allí están garantizados.

DETALLES

De la explotación del mismo se ha encargado la popular Empresa Marín, de Barcelona, cuyo solo nombre es ya una garantía de los buenos programas que al público se han de presentar. El aparato es de la marca FEDES (fabricación española de equipo sonoros, S.L.) de cuyo perfecto funcionamiento tenemos pruebas bien ciertas. El hecho de tener estos señores al mismo tiempo varios salones de espectáculos en explotación permitirá que pasen por la pantalla del Capitol películas que, de otra forma, hubiera sido imposible presenciar su filmación. Hemos hablado con un representante de la referida Empresa explotadora, viendo en él grandes deseos de servir al público bilbilitano; unos deseos que tienden a captarse por completo sus simpatías.

FINAL

Sus empresarios pueden mirar sonrientes el porvenir. Allí se darán cita, en estos días festeros, nuestras lindas paisanas y las bellas forasteras, en un noble torneo de belleza. Allí, siempre, los aficionados al arte de Talia. Allí los devotos del séptimo arte. Allí los amantes de Terpsicore. Allí, finalmente, todo Calatayud. Satisfechos pueden estar sus propietarios, señores Ibarra y Pérez, de haber dotado a la ciudad de un edificio para espectáculos de tal magnitud. Nosotros, desde estas columnas de LA VOZ DE ARAGÓN, les enviamos la cordial felicitación, unida al deseo de que su rendimiento corresponda a los desvelos y al sacrificio que supone su construcción.»

J. MARTINEZ FRAILE

La voz de Aragón, 9 de septiembre de 1933.

Publicado en Noticias | Comentarios desactivados en Inauguración del Teatro Capitol (Calatayud)