
El día 8 de septiembre de 1933 se inauguró el Teatro Capitol en Calatayud y el corresponsal del periódico «La voz de Aragón», J. Martínez Fraile, al día siguiente, realiza la siguiente crónica en la que describe, con todo tipo de señales, el majestuoso edificio.
En la fotografía puede observarse el lugar en el que se levantó dicho teatro.
«El número cumbre de nuestras fiestas ha sido, sin duda, la apertura del Gran Teatro Capitol, edificado de nueva planta en un terreno de 1.200 metros cuadrados, en la antigua plaza de San Andrés. Allí se alza este edificio de depurado gusto y moderna silueta, cuya arquitectura contrasta con el estilo mudéjar de la histórica torre que le da frente. Sus propietarios, nuestros buenos amigos don Emiliano Ibarra y don Cipriano Pérez, acreditadísimos industriales de esta plaza, no han regateado medio alguno para que en él de nada se carezca, llegando a satisfacer la máxima exigencia del público. Calatayud, de ahora en adelante, contará con un local para espectáculos de moderna estructura, a tono con las renovadoras corrientes que imperan. Es tal la categoría del mismo en su totalidad que no exageramos al decir que supera a muchos recientemente instalados en capitales de provincia.
DESCRIPCIÓN
Consta de: Sótano habilitado para salón de baile, y de cuya capacidad dará idea el hecho de que puedan varios centenares de parejas bailar cómodamente. Planta baja, en cuyo hall se ha instalado un bar americano decorado cubísticamente. Numerosos veladores serán colocados en este rectángulo, desde el que cómodamente se divisa el salón de baile. De aquí arrancan las escaleras que conducen al piso superior, destinado para espectáculos.
El salón tiene una longitud de 34 metros y 16 de anchura, garantizando el fácil acceso al mismo las siete puertas existentes. El suelo en badén y el estar exento de columnas facilita la perfecta visualidad de todas las localidades. Este estupendo salón estará profusamente iluminado, pues se han colocado 930 lámparas en la cornisa de la techumbre, 240 en las fajas de la embocadura y 200 en la boca del escenario. Será un efecto precioso la indirecta iluminación en sus tres tonalidades: rojo, verde y amarillo. Al aspecto deslumbrante de la sala contribuye el colorido y decoración de la misma, Artista tan renombrado como el escenógrafo Salvador Martínez ha sido el encargado de plasmar sobre los muros, con sus mágicos pinceles, las sugerencias de su temperamento artístico. El hecho de que el laureado artista haya dejado marcado el sello de su inspiración nos veda de todo elogio. Se han colocado un millar de butacas, distribuidas para la máxima comodidad. Los 0’85 metros de separación entre respaldo y respaldo así lo confirman. Tanto el pasillo central como los laterales presentan una holgura tal que hará facilísimo el acceso y salida de espectadores. Esta amplitud en las localidades, telón metálico, las bombas de incendios, la cabina independiente, y tantos otros detalles demuestran cuán en cuenta se ha tenido el vigente reglamento de espectáculos.
Las butacas, de maderas kumel y haya, mueble americano, de fabricación esmeradísima y cómodas (en respaldo, asiento y brazo) han sido construidas por la importantísima firma Vda. de Mocholi, de Valencia, casa ya acreditadísima en este aspecto y especializada en la construcción de sillas y butacas de todas clases para teatros, cines y cafés. Estas butacas, de tono severo, prestan mayor realce al salón y -repetimos- la solidez, belleza y comodidad de ellas es tal que al público ha de causar grata impresión. La calefacción, de presión a vapor, con abundantísimos radiadores, pondrá todo el local en inmejorables condiciones para los crudos días de la invernada. Siguiendo las normas técnicas el salón está revestido de una capa de corcho, para, evitando la resonancia, facilitar la clara audición. Posee W.C. en escenario, sala y baile, en las más rigurosas condiciones higiénicas, dotados de lavabos, espejos, etc., tanto los de señoras como los de caballeros. Amplio escenario, capaz para representar obras de la mayor envergadura, en el que existen once camerinos montados con todo confort. Sería prolijo enumerar cuanto digno de reseñar encierra en su totalidad. El público, en su constante asistencia, se irá dando cuenta de que la máxima belleza, el absoluto confort, la mayor comodidad y tantos otros detalles agradables allí están garantizados.
DETALLES
De la explotación del mismo se ha encargado la popular Empresa Marín, de Barcelona, cuyo solo nombre es ya una garantía de los buenos programas que al público se han de presentar. El aparato es de la marca FEDES (fabricación española de equipo sonoros, S.L.) de cuyo perfecto funcionamiento tenemos pruebas bien ciertas. El hecho de tener estos señores al mismo tiempo varios salones de espectáculos en explotación permitirá que pasen por la pantalla del Capitol películas que, de otra forma, hubiera sido imposible presenciar su filmación. Hemos hablado con un representante de la referida Empresa explotadora, viendo en él grandes deseos de servir al público bilbilitano; unos deseos que tienden a captarse por completo sus simpatías.
FINAL
Sus empresarios pueden mirar sonrientes el porvenir. Allí se darán cita, en estos días festeros, nuestras lindas paisanas y las bellas forasteras, en un noble torneo de belleza. Allí, siempre, los aficionados al arte de Talia. Allí los devotos del séptimo arte. Allí los amantes de Terpsicore. Allí, finalmente, todo Calatayud. Satisfechos pueden estar sus propietarios, señores Ibarra y Pérez, de haber dotado a la ciudad de un edificio para espectáculos de tal magnitud. Nosotros, desde estas columnas de LA VOZ DE ARAGÓN, les enviamos la cordial felicitación, unida al deseo de que su rendimiento corresponda a los desvelos y al sacrificio que supone su construcción.»
J. MARTINEZ FRAILE
La voz de Aragón, 9 de septiembre de 1933.


