Francisco Tobajas Gallego
Mariano del Cos, en la segunda parte de las Glorias de Calatayud, Celestino Coma, 1845, señalaba que la ermita de Nuestra Señora de Illescas, tallada en la roca, se situaba en la carretera de Zaragoza, a tres cuartos de legua de Calatayud. Era tradición que cuatro asesinos habían asaltado en este paraje a un comerciante de Cádiz, que había implorado el auxilio de la Virgen de Illescas, muy venerada en su tierra, viéndose libre de este trance.
En agradecimiento, el comerciante había costeado esta ermita, enviando desde su tierra una imagen de la Virgen de Illescas y destinando algunas cantidades para su conservación y culto.
Esta relación estaba impresa en una tabla, que se encontraba en la ermita. Entonces estaba al cuidado de la Hermandad de San José de Calatayud. Esta cofradía estaba integrada por los gremios de: albañiles, carpinteros, carreteros, cuberos, escultores y otros oficios relacionados con la madera.
El 7 de diciembre de 1625 la Cofradía de San José había solicitado permiso al deán, canónigos y Capítulo de Santa María, donde estaba fundada, para construir una capilla gremial, con cisterna de enterramiento para los cofrades.
El 22 de junio de 1639, el nuncio Juan Redondo había reunido a la Cofradía de San José en la iglesia de Santa María, por mandato del preboste. Estaban presentes: Domingo de Leunda, preboste; Pedro Muñoz y Pedro Virto, ensambladores y mayordomos; Miguel de Campos, camarero de la iglesia mayor; Francisco Langa, Juan Ponce, Juan Pérez, Bernardino Vililla, Domingo Agustín, Juan García, Manuel Español, Pedro Melero, Matías Ibáñez, Jerónimo de Campos, Miguel Ybando, Jusepe Mendoza, Guillén de Saranllón y Pedro de Yrugive. Todos ellos nombraron procuradores al preboste, a los mayordomos, Pedro Muñoz y Pedro Virto, a Bernardino Vililla y a Jerónimo Campos, para tratar, ajustar y capitular con Joan Pérez, botero, la entrega a la cofradía de la ermita de la Virgen de Illescas, en el término de Asnamuerta, y de una viña.
El 31 de agosto se escrituró ante el notario Jerónimo de Rada una concordia, entre los procuradores de la Cofradía de San José y Joan Pérez. En ella se decía que Joan Pérez renunciaba al derecho y posesión de la ermita de la Virgen de Illescas, situada en el camino real que iba a Zaragoza, antes de llegar al puente de Asnamuerta, que había hecho a sus expensas, cediéndola a la Cofradía de San José, con una serie de condiciones y cargas.
Joan Pérez podía gozar en sus días de la ermita y, una vez fallecido, debía pasar a la cofradía, en el día de Nuestra Señora de Septiembre, o al domingo siguiente. La cofradía debía pagar la celebración de dos misas en el mes de mayo y otras dos en el mes de junio, asistiendo a ellas algunos de los cofrades.
A la muerte de Joan Pérez, quedaría como patrón su hijo Lorenzo Pérez, para que la cofradía, que tendría las llaves, cumpliera con la celebración de las misas y los reparos de la ermita.
Una vez fallecido Lorenzo Pérez, la cofradía nombraría a otra persona, para que llevara la cuenta de la celebración de las misas. Debía ser descendiente de Joan Pérez, y si no lo hubiera, sería la persona que eligiera la cofradía.
Joan Pérez debía vender a la cofradía una viña en Val de Cardiel, término de Munébrega, de tres yugadas de tierra. Este mismo día, Joan Pérez vendería esta viña por 3000 sueldos.
En 1764 Carlos III aprobaría unas nuevas Ordinaciones de esta Cofradía de San José. En 1829 se autorizaría a la apertura del Nuevo Libro de Actas de la Hermandad, que pasaría a llamarse Hermandad de San José. A mediados del siglo XX, la Junta de la Hermandad se reunía un par de veces al año en la ermita de la Virgen de Illescas, para organizar los actos de la festividad de san José y de la romería a esta ermita.
En 1826, al construirse la carretera Zaragoza-Madrid sería arruinada en su mayor parte. Años más tarde, al ensanchar la carretera en este tramo, desmontando parte del monte circundante, y debido a los continuos accidentes contra el talud de la ermita, los cofrades consiguieron en 1996 autorización del ingeniero jefe de Obras Públicas, para excavar en la roca una pequeña capilla para esta Virgen, adscrita a la colegiata del Santo Sepulcro, junto al desvío de la carretera que recorre todo el río Perejiles. Tradicionalmente, los romeros acudían a ella el domingo de Pentecostés. La ermita estaba a cargo de unos santeros, que vivían de las limosnas que recibían de los fieles devotos. La Virgen de la Caridad de Illescas, cuya imagen guarda el preboste del año, es venerada también en Cádiz, Sanlúcar de Barrameda y en La Habana, Cuba.
Bibliografía:
Cos, M. del y Eyaralar, F. (1845): Glorias de Calatayud y su antiguo Partido, edición facsímil del Centro de Estudios Bilbilitanos, 1988, con reimpresión en 2015.
Casado López, M. (2021): Las cofradías de Calatayud, Centro de Estudios Bilbilitanos, Calatayud.




