{"id":54,"date":"2011-06-13T10:21:46","date_gmt":"2011-06-13T10:21:46","guid":{"rendered":"http:\/\/cebilbilitanos.com\/?p=54"},"modified":"2015-09-10T17:19:25","modified_gmt":"2015-09-10T17:19:25","slug":"treinta-motivos-para-reencarnarse-en-mosquito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cebilbilitanos.com\/?p=54","title":{"rendered":"Treinta motivos para reencarnarse en mosquito"},"content":{"rendered":"<p>Por FRANCISCO TOBAJAS GALLEGO<\/p>\n<div class=\"separator\" style=\"clear: both; text-align: center;\"><a style=\"clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;\" href=\"http:\/\/1.bp.blogspot.com\/-LtIuvmcOZ4A\/TfYuPlO-aAI\/AAAAAAAAAJI\/KdRhwtYKdeM\/s1600\/DSC00669.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/1.bp.blogspot.com\/-LtIuvmcOZ4A\/TfYuPlO-aAI\/AAAAAAAAAJI\/KdRhwtYKdeM\/s320\/DSC00669.jpg\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"320\" border=\"0\" \/><\/a><\/div>\n<p>Treinta motivos para reencarnarse en mosquito es el extra\u00f1o y original t\u00edtulo que ha elegido Jos\u00e9 Luis Gracia Mosteo para encerrar sin llave treinta cr\u00edticas de libros extra\u00f1os o no tan extra\u00f1os, tantas como viene a durar un mes h\u00e1bil, d\u00eda m\u00e1s d\u00eda menos, en el que comprobamos a simple vista y de principio a fin, su pasi\u00f3n por los libros le\u00eddos y vividos, que son multitud, y por la buena literatura que nunca cansa y siempre sorprende, alimenta y aligera el tiempo de la espera. Nuestro amigo duda como un pr\u00edncipe, entre vivir leyendo o vivir bebiendo, que viene a ser tres cuartos de lo mismo, porque \u00ableer es beber en la barrica del libro\u00bb.<\/p>\n<p>Machado ya cantaba a las moscas de toda la vida, que le evocaban todas las cosas. Esas moscas de escuela, de taberna, de sacrist\u00eda, de burdel, de tienda de ultramarinos, de oficina de vuelva usted ma\u00f1ana, de secretar\u00eda de Ayuntamiento, de cementerio y hasta de mesa de cocina de fonda con trato familiar, con hule y botijo de agua fresca. Tampoco deb\u00edan faltar a esta grotesca comparsa las famosas moscas de la miel, que sacaba de rond\u00f3n Ant\u00f3n Pitaco en un cuento antol\u00f3gico. Quevedo hizo lo propio con el mosquito del vino, que debe ser primo hermano de la mosca del vinagre, que ya se estudiaba en bachiller, con los guisantes que dieron lugar a las leyes de Mendel. Adem\u00e1s de todas estas clases de moscas ib\u00e9ricas, m\u00e1s o menos cl\u00e1sicas y hasta familiares y aristocr\u00e1ticas, en nuestro solar patrio siempre han gozado de merecida fama las llamadas moscas cojoneras, las moscas inoportunas, que se citan a la hora de la siesta, los moscardones, gordos como can\u00f3nigos de servilleta, y los t\u00e1banos. En mi pueblo nunca se echaban en falta estos salvajes tabanos (sin acento) que, como legi\u00f3n Tebana, te pod\u00edan comer a mordiscos, produciendo en las piernas unos moratones de campeonato. Poblaban los montes en la \u00e9poca de las cerezas de Monz\u00f3n, con la madreselva y la manzanilla, y atacaban por un igual a los burros, a las mujeres y a los chicos con pantalones cortos, a los que les pon\u00edan las piernas rojas y duras de moratones. Para combatir su veneno, el m\u00e9dico del pueblo me recet\u00f3 en una ocasi\u00f3n unas pastillas de tragar, que no sab\u00eda tragar. Los m\u00e9dicos siempre llevando la contraria.<\/p>\n<p>La llegada de la democracia marc\u00f3 un punto de inflexi\u00f3n, a partir del cual fueron desapareciendo progresiva y paulatinamente las moscas y los moscardones de nuestro paisaje familiar y hasta social.<\/p>\n<p>Nuestro amigo Mosteo nos confiesa su meditada intenci\u00f3n de reencarnarse en mosquito, deseo que no comparto en absoluto, pues los mosquitos, aun los nocturnos, son insectos sin personalidad, sin perversiones conocidas y sin leyenda negra. Siempre he pensado que los mosquitos de Salou son algo maricones. Eso de pasar zumbando delante de la oreja del veraneante ocasional, una noche tras otra, una y otra vez, es un entretenimiento propio de gente de poco juicio, que tiene sesos de mosquito.<\/p>\n<p>Para querer reencarnarse en mosquito, primero entiendo que se tenga que vivir como Dios manda, o sea, siendo persona de bien querer y desear, con las tres potencias del alma activadas, y el coraz\u00f3n dispuesto para amar y dejarse querer sin demasiados aspavientos y no exigiendo m\u00e1s que el pan, el agua, el sol, el aire y el folio en blanco de cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Nuestro amigo Mosteo confiesa sin pizca de rubor que prefiere cascar a la buena sombra de su para\u00edso de libros raros, para ser quemado seguidamente en una pira pagana con estos mismos libros le\u00eddos y digeridos, con los labios a\u00fan frescos del vino joven y rebelde de la tierra colorada de Calatorao. Al fin y al cabo todo ser\u00e1n cenizas, polvo ser\u00e1n, como escrib\u00eda el poeta, pero polvo editado y enamorado. Y con la baja voluntaria en la Seguridad Social, y tras los preceptivos y publicados art\u00edculos de elogio y las medallas p\u00f3stumas, se entrar\u00eda a formar parte de pleno derecho de la especie de los mosquitos que se elija, que hay un centenar de ellos, todos con alas. Pero para que eso suceda a\u00fan queda mucho tiempo para escribir y para volver a escribir, para beber y para vivir, para gritar y para callar.<\/p>\n<p>Hacia la mitad de esta vida \u00e1vida y avivada, nuestro amigo Mosteo, que aprovecha bien el tiempo, nos invita en esta ocasi\u00f3n a un viaje sin alforjas, a un divertido safari con cazamariposas, sombrero de explorador, pantalones cortos y cantimplora de agua, a lo largo y ancho de la selva de los libros raros, hasta el mismo conf\u00edn de los bosques de los libros libres.<\/p>\n<p>Un cr\u00edtico, viene a decir nuestro amigo, es como uno de esos catadores que acompa\u00f1aban a los c\u00e9sares, reyes, pr\u00edncipes, papas y dem\u00e1s potentados, para que probaran antes que sus mercedes la comida y tuvieran primero un buen provecho. Nuestro amigo Mosteo ha probado y saboreado por nosotros todas las novedades habidas y por haber, y nos confirma, un tanto extra\u00f1ado, que a\u00fan ha encontrado algo nuevo sobre el papel. Eureka. En este men\u00fa que se nos ofrece, con primeros y segundos platos, postre, caf\u00e9 y licores a elegir, podemos saborear en nuestra mesa lo que sea de nuestro gusto y gana, con la completa seguridad que los ricos manjares elegidos y apetecidos nos van a sentar bien en las tripas.<\/p>\n<p>Nuestro amigo nos conf\u00eda a pies juntillas que en los actos literarios tiene costumbre de vestir americana y corbata, para marcar distancias. Cuidado, amigo Mosteo, pues en casi todos los banquetes de post\u00edn, las corbatas se capan sin piedad y el novio o la novia, seg\u00fan, cuando les piden a gritos que tomen la palabra, tras el beso de rigor, en su cierto desconcierto, s\u00f3lo aciertan a pedir con mucha decisi\u00f3n que corten m\u00e1s pan. M\u00e1s pan, m\u00e1s poes\u00eda, m\u00e1s pasi\u00f3n y m\u00e1s madera, faltar\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p>En este libro de cr\u00edtica, en plural o en singular, unas veces amable, condescendiente y en cambio en otras despiadada y sin medias tintas, nuestro amigo nos desvela las glorias y las miserias de la literatura y de sus protagonistas, cont\u00e1ndonos toda o casi toda la verdad de su verdad, que se parece mucho a la nuestra. Porque, a decir verdad, hacer una cr\u00edtica interesada de parte de la mentira, para luego aparar la mano, es cosa de cobardes y de memos. El mundo de la literatura es un mundo en el que caben los siete pecados capitales, un mundo de hombres llenos de aire o de borra, tanto monta, ansiosos de dinero, de medallas y de honores acad\u00e9micos. Ah\u00ed es nada. Todos sabemos que un escritor puede ser capaz de escribir hasta media docena de libros buenos o interesantes, hasta el mismo d\u00eda que se topa de frente con el \u00e9xito y el dinero. Entones el buen escritor suele escribir libros malos con tapas duras. Es esa misma gloria en cueros la que provoca la completa infidelidad del escritor hacia sus, hasta entonces, fieles costumbres y compa\u00f1\u00edas.<\/p>\n<p>Nuestro amigo Mosteo nos muestra en esta treintena de cr\u00edticas, por activa y por pasiva, su fe en los libros, su esperanza en los libros bien letrados y tambi\u00e9n su caridad con los libros, porque todos los libros, por malos que sean, siempre guardan una ense\u00f1anza \u00fatil, como recordaba nuestro abuelo Graci\u00e1n. Nuestro amigo es un hombre curtido en m\u00e1s de mil libros, en m\u00e1s de mil batallas le\u00eddas y rele\u00eddas, y en m\u00e1s de mil escenarios, donde ha conseguido aprender y aprehender otras tantas ense\u00f1anzas, an\u00e9cdotas, recuerdos, amigos y enemigos. Para \u00e9l la vida siempre es una vida de letras, sean de h\u00e1bito o de d\u00e9bito, que transcurre d\u00eda a d\u00eda y hora a hora hablando de letras, leyendo p\u00e1ginas enteras de letras, comiendo sopa de letras y so\u00f1ando letras y m\u00e1s letras en libertad y buena compa\u00f1\u00eda. Por ello y como consecuencia de aquella acci\u00f3n apasionada y apasionante, nuestro amigo Mosteo es un hombre de citas, con perd\u00f3n, y nos las recita de memoria como la lista de los reyes godos, los mandamientos de la Ley de Dios, o los jugadores del Zaragoza en la \u00e9poca de los cinco magn\u00edficos. Nuestro amigo posee una cultura vasta, de la que nacen v\u00e1stagos ya criados y medio escritos.<\/p>\n<p>Como en la vi\u00f1a de la par\u00e1bola, en la vi\u00f1a de las letras crecen y maduran libros sosos y aguados, libros que se repiten como el ajo, libros frescos como una ensalada de tomates del huerto con olivas negrales de Savi\u00f1\u00e1n y aceite del a\u00f1o, libros pesados como un asado con patatas panaderas, libros vac\u00edos como los platos de la nueva cocina, libros libres como un gorri\u00f3n de canalera, libros raros como un esperpento, libros gordos como un can\u00f3nigo doctoral, libros viejos que guardan el olor de los tomillos en flor, libros relamidos escritos s\u00f3lo en las solapillas, libros locos y libros cuerdos, pues hay tantos libros como escritores. Nuestro amigo, como Borges, se siente m\u00e1s orgulloso de lo que ha le\u00eddo que de lo que ha escrito. Modestia aparte y a partes iguales.<\/p>\n<p>De su palabra, bien apalabrada, sabremos de ilustres escritores como Kafka, Fern\u00e1ndez Mallo o Stevan Zweig, de escritores escondidos como Ignacio Escu\u00edn, F\u00e9lix Romeo o Alfredo Salda\u00f1a, y de escritores ignorados como Ricardo Molina, Armando Buscarini o Bayl\u00edn, aunque la procesi\u00f3n de colegas va por dentro del libro. Los libros, dice nuestro amigo, vienen a ser como \u00abcajones de sastre con m\u00e1s agujas que hilos donde coser la lectura al pensamiento\u00bb. Nuestro amigo elabora unas frases contundentes y concluyentes. Es brillante e hilarante. \u00bfQu\u00e9 se le puedo pedir m\u00e1s?<\/p>\n<p>Hay libros que saben a natillas, al menos a m\u00ed me lo parecen, a pur\u00e9 de patatas, a lentejas de colegio, a sopa de cuartel, a paella mixta, a patatas bravas, a gambas con gabardina y a bocadillo de calamares a la romana. Otros en cambio saben a chorizo picante, a cocido, a churros, a carne a la brasa y a caracoles con ajoaceite. Y a\u00fan hay m\u00e1s libros que no saben a nada, que no dicen casi nada, y a lo mejor tampoco sirven para nada.<\/p>\n<p>Como dec\u00eda Baroja, con sangre no se hacen novelas sino morcillas, sean de arroz o de cebolla. Y por la misma regla de tres, s\u00f3lo con palabras desnudas y apasionadas se puede escribir poes\u00eda, esa arma cargada y sobrecargada de futuro. En el libro de lectura de bachiller ven\u00edan unas coplas de Quevedo, que en una ocasi\u00f3n propicia escondi\u00f3 bajo la servilleta del rey, en una mesa bien surtida. Unas coplas que produjeron en las tripas reales un torz\u00f3n monumental. Por ello el escritor, que cambi\u00f3 de estado en el palacio de Cetina, estuvo preso cinco a\u00f1os en San Marcos de Le\u00f3n, a pan, agua y poes\u00eda. Las palabras puestas en verso en manos de Quevedo, de Marcial o del mismo arcipreste de Hita, se convert\u00edan en una potente y contundente bomba de la relojer\u00eda po\u00e9tica. Sin embargo, hoy es un arte de pocos para pocos, pero esos pocos a\u00fan est\u00e1n convencidos y confiados que alg\u00fan d\u00eda las palabras cambiar\u00e1n el mundo, aunque s\u00f3lo sea de nombre y apellido.<\/p>\n<p>Nuestro amigo Mosteo ha reunido en este libro a un buen n\u00famero de poetas probos y prost\u00e1ticos, a poetas sociales, a poetas cl\u00e1sicos, a poetas cultos, a poetas idealistas, a poetas nov\u00edsimos, que se han hecho viejos de la noche a la ma\u00f1ana, a poetas de endecas\u00edlabos y de pal\u00edndromos, y a poetas locos y raros, como Armando Buscarini, \u00abque viaj\u00f3 del norte al sur de la raz\u00f3n\u00bb, sin encontrar otra compa\u00f1\u00eda que su locura. Cela escrib\u00eda que el escritor que no estuviera dispuesto a pasar hambre, mucho hambre, no llegar\u00eda muy lejos. El bueno de Buscarini pasaba necesidades y escrib\u00eda por no robar, pasando despu\u00e9s la bandeja a los escritores afortunados, amenazando con ahorcarse delante de la ventana del sal\u00f3n de la casa del escritor ro\u00f1oso. En otras ocasiones chantajeaba a sus convecinos que no quer\u00edan comprar sus libros, asegurando que se tirar\u00eda de punta de cabeza desde el viaducto. Todos sabemos que aquel que dice en voz alta sus intenciones, rara vez las cumple. Buscarini lleg\u00f3 a escribir de pu\u00f1o y letra al rey Alfonso XIII, no unas coplas jocosas sobre sus devaneos nocturnos con actrices o sobre el hambre no menos real de los poetas, sino una carta seria, pidi\u00e9ndole que a su muerte decretara cinco a\u00f1os de luto en el mundo de las letras. Y es que, como escrib\u00eda Keats: \u00abUn poeta es la cosa menos po\u00e9tica del mundo\u00bb. El \u00e9xito y el fracaso. Luto y alivio. Merde pour la po\u00e9sie.<\/p>\n<p>Buscarini me recuerda a otro escritor bohemio que muri\u00f3 loco, ciego y furioso: Alejandro Sawa, en el que se inspir\u00f3 Valle Incl\u00e1n para dar vida a su Max Estrella de Luces de Bohemia. Sawa dej\u00f3 un libro in\u00e9dito, titulado Iluminaciones en la sombra, un \u00abdiario de esperanzas y tribulaciones\u00bb. S\u00f3lo los ciegos y los poetas consiguen ver que en el fondo del oscuro callej\u00f3n brilla una p\u00e1lida y paciente luci\u00e9rnaga enamorada.<\/p>\n<p>En este libro de moscas, mosquitos y moscardones de nuestro amigo Mosteo, tambi\u00e9n encontraremos en sus p\u00e1ginas correspondientes, noticias ciertas de merecidos halagos hacia varios colegas que le dan a la prosa muy prosaicamente, como nuestro admirado Pepe Ver\u00f3n.<\/p>\n<p>Nuestro amigo Mosteo nos revela a tiempo que no todos los libros que se escriben son literatura ni mucho menos. \u00abEs m\u00e1s, la mayor\u00eda de los que se encaraman en los puestos de ventas, no pasan de folletines baratos\u00bb, por su valor, se entiende, que no por su precio.<\/p>\n<p>Como no iba a ser de otra manera, nuestro amigo Mosteo nos conf\u00eda en voz alta sus \u00faltimas o pen\u00faltimas voluntades en el ep\u00edlogo de este libro fresco y libresco, por dem\u00e1s. Y si su abuelo Mariano Abarca pidi\u00f3 ser enterrado con una garrafita, un cucurucho de olivas y un bast\u00f3n con estilete, bajo las piedras y los cielos de Oliv\u00e1n, nuestro amigo Mosteo prefiere hacerlo entre los libros que admira y que guarda como oro en pa\u00f1o. Con ellos a su lado es posible que consiga reencarnarse en un mosquito sabio. Salud, amigo Mosteo, y que la posteridad sea consecuente y coloque a cada cual en su lugar. Ni m\u00e1s arriba que el primero y m\u00e1s abajo que el \u00faltimo.<\/p>\n<p>Desde este preciso momento quiero considerar a los mosquitos de Salou como parientes m\u00edos, aunque lejanos. Queda dicho.<\/p>\n<p>Nota: El libro <i>Treinta motivos para reencarnarse en mosquito<\/i>, de Jos\u00e9 Luis Gracia Mosteo, se present\u00f3 en el Museo de Calatayud el pasado 3 de junio. A este acto entra\u00f1able no acudi\u00f3 ning\u00fan moscard\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por FRANCISCO TOBAJAS GALLEGO Treinta motivos para reencarnarse en mosquito es el extra\u00f1o y original t\u00edtulo que ha elegido Jos\u00e9 Luis Gracia Mosteo para encerrar sin llave treinta cr\u00edticas de libros extra\u00f1os o no tan extra\u00f1os, tantas como viene a &hellip; <a href=\"https:\/\/cebilbilitanos.com\/?p=54\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[23],"tags":[6,18,10,11],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cebilbilitanos.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54"}],"collection":[{"href":"https:\/\/cebilbilitanos.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cebilbilitanos.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cebilbilitanos.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cebilbilitanos.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=54"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/cebilbilitanos.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":91,"href":"https:\/\/cebilbilitanos.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54\/revisions\/91"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cebilbilitanos.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=54"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cebilbilitanos.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=54"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cebilbilitanos.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=54"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}