{"id":3231,"date":"2025-01-29T19:58:42","date_gmt":"2025-01-29T18:58:42","guid":{"rendered":"https:\/\/cebilbilitanos.com\/?p=3231"},"modified":"2025-01-31T16:15:59","modified_gmt":"2025-01-31T15:15:59","slug":"dos-visitas-al-monasterio-de-piedra-en-1830-y-1842-por-vicente-de-la-fuente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cebilbilitanos.com\/?p=3231","title":{"rendered":"DOS VISITAS AL MONASTERIO DE PIEDRA, EN 1830 y 1842. Por Vicente de la Fuente. (1\u00aa Parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/cebilbilitanos.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Vicente-de-la-fuente-en-La-Ilustracion-catolica.png\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/cebilbilitanos.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Vicente-de-la-fuente-en-La-Ilustracion-catolica.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-3233\" width=\"276\" height=\"369\" srcset=\"https:\/\/cebilbilitanos.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Vicente-de-la-fuente-en-La-Ilustracion-catolica.png 561w, https:\/\/cebilbilitanos.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Vicente-de-la-fuente-en-La-Ilustracion-catolica-225x300.png 225w\" sizes=\"(max-width: 276px) 100vw, 276px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><sub>Imagen: <em>La Ilustraci\u00f3n Cat\u00f3lica<\/em>, a\u00f1o XV, n.\u00ba 1, de 5 de enero de 1890, Madrid.<\/sub><\/p>\n\n\n\n<p>Un 29 de enero de 1817 naci\u00f3 en Calatayud D. Vicente de la Fuente. Fue canonista, jurisconsulto e historiador y una de las personalidades m\u00e1s importantes de Calatayud del siglo XIX. Para celebrar esta efem\u00e9rides compartimos el primero de los dos art\u00edculos que escribi\u00f3 en  agosto de 1881 sobre dos visitas que realiz\u00f3 al Monasterio de Piedra, en su adolescencia y juventud, en la Revista de Literatura, Ciencia y Arte Cristiano, <em>La Ilustraci\u00f3n Cat\u00f3lica<\/em>. En ellos se puede observar el contraste entre ambas visitas, cuando todav\u00eda lo habitaban los monjes y despu\u00e9s de su destrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/cebilbilitanos.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/la-luistracion-.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"389\" src=\"https:\/\/cebilbilitanos.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/la-luistracion--1024x389.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3232\" srcset=\"https:\/\/cebilbilitanos.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/la-luistracion--1024x389.jpg 1024w, https:\/\/cebilbilitanos.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/la-luistracion--300x114.jpg 300w, https:\/\/cebilbilitanos.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/la-luistracion--768x292.jpg 768w, https:\/\/cebilbilitanos.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/la-luistracion-.jpg 1299w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>DOS VISITAS AL MONASTERIO DE PIEDRA. EN 1830 Y 1842<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>La Ilustraci\u00f3n Cat\u00f3lica<\/em>, a\u00f1o II, n.\u00ba 6, de 14 de agosto de 1881, Madrid.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained\"><div class=\"wp-block-group__inner-container\">\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained\"><div class=\"wp-block-group__inner-container\">\n<p>\u00a1Qu\u00e9 regalones eran los tales frailes! Hasta para escoger los parajes de <em>sus mortificaciones<\/em>, \u00a1qu\u00e9 tacto, qu\u00e9 habilidad ten\u00edan! Vean Vds. qu\u00e9 retiro tan delicioso hab\u00edan hallado en Piedra. Miren asimismo qu\u00e9 moradas tan c\u00f3modas y amenas en Huerta, Veruela, Poblet y Sobrado, se hab\u00edan construido los Cistercienses. No hablemos de los antiguos Benedictinos, ni de los Jer\u00f3nimos del Escorial y otros puntos. Y \u00a1qu\u00e9 desiertos tan pintorescos los de los Carmelitas descalzos, en Bolarque, las Batuecas, las Palmas y el Desierto junto \u00e1 Portugalete! Y dejando \u00e1 un lado lo de parajes y paisajes, \u00a1qu\u00e9 piedra tan malograda en sus construcciones y hasta en sus cercas y murallas! \u00a1Qu\u00e9 de puentes y calzadas, qu\u00e9 de escuelas y asilos de pobres se pod\u00edan haber hecho con ellas!<\/p>\n\n\n\n<p>Estas frases y otras an\u00e1logas, y otras a\u00fan con mayores ribetes de impiedad, se oyen \u00e1 cada paso al visitar ahora los restos de los antiguos monasterios destruidos \u00f3 pr\u00f3ximos \u00e1 desaparecer. Yo las he o\u00eddo muchas veces, y \u00bfqui\u00e9n no ha tenido que escucharlas?<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo que una de las veces que tuve el disgusto de o\u00edrlas, fu\u00e9 en los claustros de Fitero, de boca de un ba\u00f1ista ricach\u00f3n de Zaragoza, muy aficionado \u00e1 las cosas de la Iglesia&#8230; por v\u00eda de incautaci\u00f3n y \u00e1 buena cuenta.<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained\"><div class=\"wp-block-group__inner-container\">\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9 no las construye Vd. en beneficio del pa\u00eds? le dijo un amigo m\u00edo, gui\u00f1\u00e1ndome el ojo.<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p>-Yo no tengo obligaci\u00f3n, nos dijo muy alterado, y casi iracundo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Tampoco los frailes, le contestamos los dos \u00e1 la par.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra vez en Bilbao o\u00eda decir: \u00a1Cu\u00e1nto mejor destino tiene hoy <em>El Desierto<\/em>, con sus f\u00e1bricas, sus millares de obreros, sus chimeneas humeando! \u00bfHa le\u00eddo usted los versos zumbones del liberal Samaniego, burl\u00e1ndose de los frailes, que all\u00ed hab\u00edan logrado fabricarse delicioso nido en el paraje <em>m\u00e1s delicioso<\/em> de Espa\u00f1a?<\/p>\n\n\n\n<p>-S\u00ed que los he le\u00eddo, contest\u00e9, y s\u00e9 que tienen m\u00e1s de tontos que de picaros, pues ni el paraje es el m\u00e1s delicioso de Espa\u00f1a, ni con mucho; ni ten\u00eda nada de ameno cuando all\u00ed lograron los frailes hacerlo fruct\u00edfero, sano y delicioso, y en cualquier paraje de las inmediaciones pod\u00edan hacer iguales prodigios, los que entonces, como ahora, quisieran \u00f3 quieran gastar dinero y paciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni era necesario destruir aquel vergel frailesco para hacer una f\u00e1brica que en cualquier otro paraje se pod\u00eda haber hecho lo mismo \u00f3 mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>Casi lo mismo podr\u00edamos decir de los citados monasterios y otros varios.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues \u00bfqu\u00e9 era el monasterio de Huerta en tiempo de Alonso VII?<\/p>\n\n\n\n<p>Un cazadero en medio de jarales pantanosos, por donde se estancaban las encharcadas aguas del Jalon, semillero de tercianas y criadero de langosta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 eran las Batuecas y Bolarque?<\/p>\n\n\n\n<p>Desiertos frecuentados por cabreros, donde ten\u00edan los pastores que defender los escasos pastos \u00e1 garrotazos, contra los lobos y las zorras, \u00fanicos pobladores de aquellos jarales y malezas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y \u00bfqu\u00e9 era el monasterio de Piedra antes de que el rey D. Alonso II diera \u00e1 los Cistercienses el pobre castillejo titulado de Piedra, con cuatro casuchas y otras tantas chozas?<\/p>\n\n\n\n<p>Un p\u00e1ramo salvaje \u00e9 inculto, por el estilo de otros mil, \u00f3 cuatro mil, que hay en Guadarrama, en Somosierra, en Sierra-Morena, en Sierra-Nevada, y en todas las dem\u00e1s sierras en el centro y en los extremos de Espa\u00f1a, en los que nadie se fija, que est\u00e1n esperando que los charlatanes, tah\u00fares y holgazanes de casino vayan \u00e1 visitarlos y fecundizarlos, gastando en ellos lo que malgastan en vicios; aventurando en su explotaci\u00f3n lo que aventuran en el tapete verde, y trabajando en amenizar aquellos parajes en vez de charlar \u00e1 tontas y \u00e1 locas.<\/p>\n\n\n\n<p>Si cualquiera de esos p\u00e1ramos y jarales donde sobran aguas, vistas pintorescas, frescas grutas \u00e9 inexploradas cavernas, criaderos de langosta, nidos de ladrones y bandoleros, manantiales de tercianas y calenturas pal\u00fadicas por sus charcas de estancadas y corrompidas aguas, se cediera \u00e1 una comunidad de Trapenses, de Cistercienses \u00f3 Carmelitas, antes de tres a\u00f1os, y \u00e1 costa de la vida de algunos de los colonizadores, correr\u00edan las aguas estancadas y ser\u00edan cristalinos arroyos; habr\u00eda prados artificiales \u00f3 naturales donde s\u00f3lo se ven hediondos \u00e9 insalubres pan-tanos; estar\u00edan roturados los criaderos de langosta, y recorrer\u00eda seguro el pastor los parajes donde hoy s\u00f3lo viven zorras, lobos y ladrones. Pero veinte a\u00f1os m\u00e1s adelante, cuando all\u00ed hubiese hermosa alameda, estanque de peces, ricos campos de mieses, hermoso y despejado paisaje; el hijo del tah\u00far, del holgaz\u00e1n, del politicastro y del charlat\u00e1n parlamentario, al ver aquello dir\u00eda, como es costumbre: \u00bfQu\u00e9 regalones son estos frailes\u00a1 \u00a1Qu\u00e9 buena ma\u00f1a se han dado para atrapar este vergel! \u00a1Qu\u00e9 bien han sabido escoger el paraje para sus mortificaciones!<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy todos se apresuran \u00e1 visitar el ex-monasterio y actual fonda de Piedra, y al par que se ensalzan las maravillas de la naturaleza, realzadas y exploradas hasta con luces de Bengala, es de rigor en casi todos los escritores, turistas y visitadores, murmurar de los antiguos monjes. Lo que all\u00ed hay lo saben todos. Peri\u00f3dicos pol\u00edticos, art\u00edculos de revistas nacionales y extranjeras, libros en sentido liberal y en sentido cat\u00f3lico (uno de estos, el de Vd., mi querido amigo y Director de esta Revista), lo han dado y est\u00e1n dando a conocer; y de paso algo de lo antiguo y de su arqueolog\u00eda. Pero \u00bfhay quien describa por contraposici\u00f3n de lo que fue aquello en tiempo de los monjes, en el primer tercio de este siglo? Pocos quedan ya para decirlo, y esos callan. Yo v\u00ed el monasterio en mi adolescencia y en mi juventud. Yo lo v\u00ed cuando hab\u00eda all\u00ed Abad y monjes, y me honr\u00e9 m\u00e1s adelante con la amistad del \u00faltimo Abad y de lagunos de los antiguos pobladores del monasterio; y vi tambi\u00e9n, doce a\u00f1os&nbsp; despu\u00e9s, es esqueleto de aquel edificio, el cual hab\u00eda visto lleno de vida; y v\u00ed quemar los altares y la desolaci\u00f3n del templo del santuario.<\/p>\n\n\n\n<p>Voy \u00e1 evocar los recuerdos de mi adolescencia y de mi juventud, para decir lo que era el monasterio de Piedra \u00e1 Principios de este siglo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>PRIMER VIAJE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">S I.<\/p>\n\n\n\n<p>Era el a\u00f1o de 1830 cuando visit\u00e9 por primera vez el monasterio de Piedra siendo adolescente.<\/p>\n\n\n\n<p>Con un Cura de Nu\u00e9valos, preceptor de latinidad en Calatayud (d\u00f3mines los llam\u00e1bamos ent\u00f3nces), sub\u00ed desde aquella ciudad \u00e1 su pueblo, en cuyos confines est\u00e1 situado el monasterio.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasamos por Mun\u00e9brega, \u00f3 Monobriga, que se r\u00ede, \u00f3 pide excepci\u00f3n, de la teor\u00eda de los que dicen que <em>briga<\/em> significa puente, pues como no tiene r\u00edo, est\u00e1 esperando \u00e1 tenerlo para tener un puente que sea <em>briga<\/em>, y que le diera nombre, seg\u00fan Marcial&#8230; <em>et suo nomine brigas<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>De Munebrega salieron en la Edad Media, y sobre todo en el siglo XIV, muchos personajes c\u00e9lebres, que ensalzaron el nombre, y \u00e1un los ilustres solares de aquel pueblo. De all\u00ed era el Cardenal Lobera, fiel y aun tenaz amigo de su terco paisano el anti-papa Luna; en cuyo cr\u00e1neo no encontrar\u00edan hoy d\u00eda f\u00e1cilmente los fren\u00f3logos el desarrollo del \u00f3rgano de la tenacidad, \u00f3 sea <em>tenacitividad<\/em>, que dicen que est\u00e1 situado en la regi\u00f3n occipital, vulgo <em>cogote<\/em>. Traslado \u00e1 mis paisanos, pues yo, por m\u00e1s que paso la mano por aquella regi\u00f3n, no hallo <em>cosa mayor<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>De Mun\u00e9brega era tambi\u00e9n el c\u00e9lebre Maestre Heredia, honra de la c\u00e9lebre caballer\u00eda de San Juan, cuando se refugiaba en Rodas, y limpiaba el Mediterr\u00e1neo de piratas musulmanes.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre Mun\u00e9brega y Nu\u00e9valos hay buenas \u00e9 inexploradas canteras de <em>m\u00e1rmoles<\/em>, donde suelen recoger los aficionados curiosas dandritas y piedras con caprichosos dibujos de arbustos y de plantas.<\/p>\n\n\n\n<p>Nu\u00e9valos por su posici\u00f3n es una especie de Toledo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como los viajeros que van \u00e1 Piedra, la mayor parte no hacen m\u00e1s que entrar y salir, C\u00e9sares de las tres <em>vvv<\/em>, <em>vine<\/em> de prisa, <em>vi<\/em> \u00e1 la carrera, y me <em>volvi<\/em> \u00e1 escape, nada saben de los hist\u00f3ricos y pintorescos cuanto ignorados pueblos, de fuera de carretera, que rodean \u00e1 Piedra. Nosotros, que vamos evocando recuerdos antiguos, no omitiremos los de las inmediaciones, harto curiosas cuanto ignoradas. \u00c1 fuer de viejos divagaremos algo, que quien bien quiere \u00e1 la col, quiere las hojas de alrededor; y quien bien quiere \u00e1 Piedra, bien quiere los pueblos de sus inmediaciones; las glorias hist\u00f3ricas de Mun\u00e9brega; las tradiciones religiosas y b\u00e9licas de Nu\u00e9valos; el romancesco castillo de Godojos; las misteriosas cuevas de Ibdes, no visitadas por los turistas, aunque bien lo merecen, y sobre las cuales ser\u00e1 posible que, alg\u00fan d\u00eda, alg\u00fan Colon madrile\u00f1o, \u00f3 extranjero, nos haga revelaciones \u00e1 la luz de un modesto candil (que las luces de Bengala no son para todos los d\u00edas), y aun puede que alg\u00fan devoto \u00f3 devota de Madrid, vaya \u00e1 visitar el <em>Sacro Dubio<\/em> de Cimballa, \u00f3 la S\u00e1bana Santa que hay en Campillo. Y \u00a1qui\u00e9n sabe si alg\u00fan naturalista osado, \u00f3 alg\u00fan individuo de la Sociedad geogr\u00e1fica, despu\u00e9s de hacer testamento y tomar precauciones, se aventurar\u00e1 \u00e1 montar en modesto jumento, y en vez de penetrar en el interior de \u00c1frica para buscar las fuentes del Nilo, llegar\u00e1, \u00e1 fuerza de fortuna y osad\u00eda, hasta las m\u00e1rgenes de la misteriosa \u00e9 inexplorada laguna de Gallocanta!<\/p>\n\n\n\n<p>(P\u00edcaros frailes que no supieron utilizar la laguna de Gallocanta! Si ellos hubieran construido all\u00ed un monasterio, saneado y fertilizado aquello, qu\u00e9 bien nos vendr\u00eda ahora para decir, \u00a1qu\u00e9 regalones eran los frailes!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qui\u00e9n sabe si estas agridulces \u00f3 semiburlonas observaciones servir\u00e1n para que alg\u00fan viajero de los que van \u00e1 Piedra, cayendo all\u00ed, cual piedra que rompe el cristal del estanque, vaya extendiendo el c\u00edrculo de sus observaciones \u00e1 guisa de conc\u00e9ntricas ondulaciones, y explorando las inexploradas riquezas y bellezas de aquel pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Al fin los viajes \u00e1 Piedra han dado \u00e1 conocer \u00e1 los entusiastas madrile\u00f1os que all\u00ed se cr\u00edan buenas, muy buenas truchas; y \u00a1cu\u00e1n grato no es al est\u00f3mago del viajero, despu\u00e9s de observar las maravillas de la naturaleza, realzadas por la civilizaci\u00f3n, saber que aquellas cascadas, aquellos juegos de aguas, despu\u00e9s de recrear su vista y exaltar su imaginaci\u00f3n, servir\u00e1n tambi\u00e9n para refocilar su est\u00f3mago!<\/p>\n\n\n\n<p>Ya Pedro Suputo le dec\u00eda \u00e1 Felipe IV, que con ser rey de Espa\u00f1a no val\u00eda nada lo que com\u00eda en Madrid para las cosas buenas que pod\u00eda comer en Arag\u00f3n, y se las refer\u00eda, y casi denunciaba, una por una, y pueblo por pueblo: y picado un poco el Rey-poeta, al saber que no disfrutaba de tan buenas cosas, le contestaba: -\u00a1Todo eso ser\u00e1 muy cierto, Perico, pero tampoco me negar\u00e1s, que tus paisanos los aragoneses tienen la rara habilidad de hacer, con riqu\u00edsimas uvas, los peores vinos de Espa\u00f1a!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Hermanos m\u00edos, dec\u00eda un predicador, el que quiera honra que la gane! As\u00ed les digo yo \u00e1 mis paisanos. Y volvamos \u00e1 Nu\u00e9valos, que est\u00e1 ya cerca de Piedra, pues \u00e1 pocos rodeos como este, no s\u00e9 yo cu\u00e1ndo llegaremos \u00e1 la hist\u00f3rica y feudal Abad\u00eda, retrocediendo desde la laguna de Gallocanta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">S II<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n Nu\u00e9valos tiene, mejor ser\u00e1 decir ten\u00eda, mucho de hist\u00f3rico y feudal. Alzase sobre un suave repecho al cual rodea casi por completo el r\u00edo Piedra, que despu\u00e9s de despe\u00f1arse estruendoso por el <em>chorro palomero<\/em>, viene manso y humilde por un vallecito ameno \u00e1 estrellarse en el cerro donde anida Nu\u00e9valos. No hallando salida las aguas, fueron busc\u00e1ndola por entre los cerros, y se ve, como en Toledo, la uni\u00f3n de ellos, durante siglos y siglos formando el cauce por donde se escapan de su prisi\u00f3n. En lo m\u00e1s alto del cerro est\u00e1 la iglesia: sus cimientos est\u00e1n sobre un terrero escarpado \u00e9 inaccesible. El que da vuelta \u00e1 la iglesia de Nu\u00e9valos gana indulgencia plenaria, suelen decir por aquella tierra; pero sin alas no es posible ganar la tal indulgencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Las tropas de D. Pedro el Cruel sitiaron en vano el enriscado pueblo, al cual defend\u00eda en otro tiempo doble muralla torreada, que cerraba lo que pod\u00edamos llamar el istmo. Y a\u00f1aden los cronistas de aquella tierra, y entre ellos Mart\u00ednez del Villar, c\u00e9lebre jurisconsulto de Mun\u00e9brega, que exasperado D. Pedro por la resistencia, mand\u00f3 a los can\u00f3nigos de la c\u00e9lebre colegiata del Santo Sepulcro en Calatayud, cuyo era el pueblo, mandasen \u00e1 los vecinos que se rindieran. Pero el can\u00f3nigo que entr\u00f3 no quiso salir, y exhorto al pueblo a resistir a todo trance, lo cual llev\u00f3 el Rey muy a mal, y lo hizo pagar a los otros can\u00f3nigos en Calatayud, quem\u00e1ndoles casa y archivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues una tardecita del mes de Setiembre acordaron varios curas del dicho pueblo de Nu\u00e9valos, y un fraile Dominico, que all\u00ed estaba, subir a Piedra de paseo para que vi\u00e9semos el monasterio los que no lo hab\u00edamos visto, y saludar al Abad y a otros monjes, los que ya lo conoc\u00edan \u00f3 ten\u00edan que tratar con el.<\/p>\n\n\n\n<p>El camino por donde \u00edbamos era triste y solitario por el lado oriental del promontorio, que une a Nu\u00e9valos con Piedra. Lo que tiene de alegre, feraz y pintoresco el vallecito por donde corre el r\u00edo Piedra a la parte Occidental, tiene \u00f3 ten\u00eda de \u00e1rido y triste, el otro valle por cuya ladera camin\u00e1bamos. El Vicario de Nu\u00e9valos, que iba en la comitiva, se propon\u00eda hacerlo tan risue\u00f1o y feraz como el del otro lado. Al efecto hab\u00eda pedido \u00e1 los monjes le dejasen tomar aguas de un arroyo, que pasando por un lado del monasterio, se precipitaba por la ladera Occidental \u00e1 confundir sus aguas in\u00fatilmente con las del r\u00edo. Los monjes no hallaron inconveniente en ello, al menos al pronto. El proyecto parec\u00eda descabellado. Algu nos supon\u00edan al pobre Cura \u00f3 Vicario algo tocado de la cabeza; chiflado dan en decir ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Llamabanle <em>Vicario<\/em>, porque los Can\u00f3nigos del Sepulcro, cuyo era el pueblo, hab\u00edan anejado la iglesia y rentas de Nu\u00e9valos para el Prior, que sol\u00eda no ser Can\u00f3nigo, sino un Comendatario, que en el siglo XVII nombraba la Curia romana, y en el siglo pasado nombraba la Corona. No digamos el Rey, pues los Ministros sol\u00edan tener inter\u00e9s en ahorrar a S. M. las incomodidades de las regal\u00edas, aun en aquellos tiempos. As\u00ed que el Cura propio de Nu\u00e9valos era el Prio , el cual pon\u00eda all\u00ed un Vicario, que levantaba las cargas del ministerio parroquial, cobraba las rentas y las remit\u00eda al Prior, el cual le retribu\u00eda con modesta pensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El pobre Vicario nos llev\u00f3 a ver los trabajos de su mina. No hab\u00eda ingeniero que la dirigiese, ni dineros para la obra: el Cura ped\u00eda y ped\u00eda, pero recog\u00eda poco de los propietarios, cuyos campos hab\u00edan de mejorarse pasando \u00e1 ser de regad\u00edo los que eran de secano: algunos jornaleros iban a trabajar cuando no ten\u00edan que hacer. Por la parte por donde entramos apenas hab\u00eda abiertas unas cincuenta varas. De los diez \u00f3 doce que \u00edbamos en la comitiva, unos aplaud\u00edan al Cura y hablaban de la mina de Daroca abierta por Mossen Pierres Bedel; otros, a espaldas del Cura, se llevaban un dedo \u00e1 la frente con desd\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1 mitad del camino, y donde torc\u00eda este, hab\u00eda un <em>pairon<\/em> con una peque\u00f1a efigie de la Virgen del Pilar. Llaman <em>pairones<\/em> en Arag\u00f3n \u00e1 los postes r\u00fasticos de piedra \u00f3 ladrillo donde suele haber a la intemperie alguna efigie religiosa de la Virgen \u00f3 de alg\u00fan santo, \u00f3 por lo menos con el emblema de la redenci\u00f3n. Todos nos descubrimos para rezar el Ave-Mar\u00eda con la consabida jaculatoria, que todos los buenos aragoneses y navarros dicen al dar la hora en el reloj.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Bendita sea la hora en que Nuestra Se\u00f1ora del Pilar vino en carne mortal a Zaragoza!<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los Curas nos refiri\u00f3 el motivo de haberse construido aquel <em>pairon<\/em> en tal sitio, y pocos a\u00f1os antes. Durante la guerra de la Independencia unos franceses, que sub\u00edan al monasterio, llevaban presos a varios vecinos de Nu\u00e9valos y otros pueblos inmediatos. Al comandante de la columna se le antoj\u00f3 fusilar a varios de ellos. Un vecino de Nu\u00e9valos, al ver que iba \u00e1 ser v\u00edctima de aquel acto de barbarie, se encomend\u00f3 a la Virgen del Pilar, dio un salto terrible y se arroj\u00f3 por un derrumbadero, saliendo ileso de varios tiros, y no pocos, que le dispararon en el momento de huir, y luego en su desesperada fuga. Agradecido \u00e1 este favor de la Virgen, que \u00e9l y otros tuvieron por milagro, erigi\u00f3 aquel <em>pairon<\/em>, en donde hab\u00edan perecido los otros, y donde \u00e9l hab\u00eda logrado salvar su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El camino era solitario y agreste, mala senda entre pedruscos y malezas como casi todos nuestros caminos de vecindad. Aquella soledad triste y est\u00e9ril que indicaba bien \u00e1 las claras lo que era aquello antes de que los monjes utilizaran. y fecundizasen aquel desierto, predispon\u00eda para entrar al monasterio.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto apareci\u00f3 a nuestros ojos un alto y fuerte torre\u00f3n cuadrado, con sus almenas y matacanes. Hab\u00edamos llegado al monasterio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">S III.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda mi vida me acordar\u00e9 de la impresi\u00f3n que me caus\u00f3 la vista de aquel torre\u00f3n, \u00fanica cosa que al pronto se descubr\u00eda. No hab\u00eda yo le\u00eddo novelas, ni visto l\u00e1minas de castillos feudales, ni descripciones de las grandes abad\u00edas de Fulda, de Cluny, de Monte Casino y de otros puntos de Italia, Francia y Alemania. No hab\u00eda visto de aquel g\u00e9nero sino los torreones de Daroca, con que estaba familiarizado desde mi ni\u00f1ez, y su s\u00e9ria <em>puerta baja<\/em>. As\u00ed que la extra\u00f1eza y admiraci\u00f3n fueron para mi completas. El Sr. Parcerisa la dibuj\u00f3 en sus preciosos Recuerdos y bellezas de Espa\u00f1a, obra no tan conocida y apreciada como fuera justo, y en que la exactitud de los dibujos, sin el auxilio de la fotograf\u00eda, compiten con la galanura y profunda , al par que concisa erudici\u00f3n; de mi querido amigo, y antiguo compa\u00f1ero, el mallorqu\u00edn D. Jos\u00e9 Mar\u00eda Cuadrado, poeta en prosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero me esperaba otro espect\u00e1culo todav\u00eda m\u00e1s grato y sorprendente para m\u00ed. Al llegar cerca del torre\u00f3n sal\u00eda el P. Abad del monasterio, D. Inigo Melendo. Su bella figura y elevada talla aparec\u00edan realizadas por la amplia y plegada cogulla de rica estame\u00f1a blanca. Al pecho llevaba rico y grande pectoral pendiente de \u00e1urea cadena. A dos pasos detr\u00e1s de \u00e9l ven\u00edan otros dos monjes, uno anciano, el otro joven. Un Obispo no impondr\u00eda m\u00e1s destacando de la penumbra al salir por la puerta del torre\u00f3n. Este serv\u00eda de prisi\u00f3n, y para entrar en \u00e9l era preciso subir por escalera de mano. Si yo fuese pintor estaba seguro de hacer un buen cuadro representando esta escena. Hab\u00eda en ella dos o tres mendigos, que en actitud humilde esperaban alguna limosna u otro favor, \u00f3 quiz\u00e1 entrar a trabajar en las haciendas; la comitiva de tres curas, un fraile y cuatro personas m\u00e1s de distintas edades, trajes y condiciones, avanzando \u00e1 saludar respetuosamente al P. Abad. Cuando despu\u00e9s de un rato mi preceptor me presento al P. Abad, y \u00e9ste supo mi apellido y qui\u00e9n era, me levanto cari\u00f1oso y me habl\u00f3 de <em>t\u00fa<\/em>. -\u00bfQu\u00e9 tal est\u00e1 tu padre? Eran amigos y condisc\u00edpulos desde la ni\u00f1ez. Recomend\u00f3me desde luego el buen P. I\u00f1igo al anciano cillerer, que iba con \u00e9l; y luego march\u00f3 en compa\u00f1\u00eda del otro monje joven con dos Curas y otros dos seglares que ten\u00edan que hablar con \u00e9l, sobre los asuntos de la mina, y algunos otros negocios, mientras que los dem\u00e1s march\u00e1bamos en compa\u00f1\u00eda del cillerer \u00f3 mayordomo, a la cillerer\u00eda, donde nos sirvieron chocolate, mel\u00f3n y ricas frutas.<\/p>\n\n\n\n<p>La entrada del monasterio, pasado el torre\u00f3n feudal, era descuidada, y dejaba mucho que desear: por all\u00ed sobraba terreno.<\/p>\n\n\n\n<p>En la porter\u00eda seglar hab\u00eda una modesta capilla, que serv\u00eda de parroquia para los numerosos dependientes del monasterio, que no bajaban de ciento entre pastores, labradores, criados y mozos de mulas. Entre ellos nombraban todos los a\u00f1os un alcalde, que ejerc\u00eda la jurisdicci\u00f3n civil en nombre del Abad, y aun la criminal en los casos, aunque raros, que ocurr\u00edan en el territorio del monasterio. Un monje serv\u00eda de p\u00e1rroco para la gente seglar que se cobijaba dentro de su recinto. En la iglesia del monasterio no entraba esta, ni menos mujeres, \u00e1 no ser de la grandeza y con sus padres \u00f3 maridos. Solamente el d\u00eda del Corpus, mientras sal\u00eda la procesi\u00f3n de la iglesia, y recorr\u00eda la gran plaza \u00f3 patio que hab\u00eda delante de ella, era l\u00edcita la entrada \u00e1 las mujeres, que de muchas leguas \u00e1 la redonda acud\u00edan a verla, llevadas de la gran curiosidad que excitaba esta misma prohibici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por desgracia la iglesia hab\u00eda padecido mucho en su arquitectura y ornato durante la guerra de la Independencia, y a\u00fan m\u00e1s por las desastradas y desastrosas restauraciones hechas en el siglo pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>El altar mayor era un inmenso armatoste de madera dorada, figurando estilo corintio, y esto en una iglesia g\u00f3tica de la Edad Media. Por desgracia la iglesia hab\u00eda sido tambi\u00e9n escorializada, esto es, embadurnada al estilo moderno. Dios en su misericordia habr\u00e1 perdonado ese pecado art\u00edstico \u00e1 los benditos que lo cometieron creyendo acertar.<\/p>\n\n\n\n<p>A lado del Evangelio estaba la capilla de San Bernardo, del mismo gusto que el resto de la Iglesia. A derecha \u00e9 izquierda , en dos grandes lienzos apaisados, se ve\u00eda pintada la c\u00e9lebre tradici\u00f3n del monasterio, relativa al rom\u00e1ntico suceso de cuando quisieron los diablos quemarlo, para lo cual en menos de una hora desmontaron gran parte del pinar de Ruesca, trajeron los maderos por los aires al monasterio, llenaron los claustros y rodearon de ellos la iglesia, en la que no se atrevieron a entrar, y se dispon\u00edan a prender fuego; cuando, al toque de la campana, y por las oraciones de San Bernardo, huyeron despavoridos los demonios, dejando all\u00ed toda la le\u00f1a a beneficio de la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo que en uno de los cuadros hab\u00eda un negrazo que soplaba un tiz\u00f3n a medio encender: en el otro, uno de los diablos hac\u00eda una gran pirueta con las piernas por alto, apoyando sus armadas garras en uno y otro cerro, por entre los cuales se despe\u00f1aba el r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en la iglesia no entraban mujeres no hac\u00eda falta coro. La comunidad lo ten\u00eda en el centro de la iglesia, compuesto de una modesta siller\u00eda, que hoy est\u00e1 colocada en la sala consistorial de Calatayud. Rodeaban esta unas mamparas de lienzo, para abrigar alg\u00fan tanto aquel recinto, donde pasaban mucho fr\u00edo en las r\u00edgidas noches del invierno. En dichas mamparas estaban representados varios pasajes de la vida de San Bernardo, por cierto de pincel harto desgraciado.<\/p>\n\n\n\n<p>Vimos, pero solamente por la parte exterior, el precioso relicario, que hoy conserva la Real Academia de la Historia, y que es una de las m\u00e1s ricas joyas, que nos ha legado el arte de la Edad Media, codiciada por los extranjeros. Del Sacro Dubio que en ella se guardaba, llamado as\u00ed por la duda que sobrevino a un cl\u00e9rigo de Cimballa al consagrar aquella hostia, nada hay que decir. Todas las historias relativas al monasterio hablan de ella, y ser\u00eda excusado repetir lo que todos dicen.<\/p>\n\n\n\n<p>En un gran patio interior paseaban varios monjes j\u00f3venes; otros jugaban \u00e1 la pelota con palas, hasta el momento en que la campana los llam\u00f3 al coro. La vida no era regalada \u00e1 pesar de la riqueza y suntuosidad del monasterio. Hab\u00eda Maitines \u00e1 media noche, y esto no ser\u00eda muy halag\u00fce\u00f1o a los que hablan de la vida regalona. S\u00f3lo se exim\u00edan de asistir \u00e1 ellos los que llevaban treinta a\u00f1os de profesi\u00f3n. Todos los viernes hab\u00eda disciplina, en Adviento y Cuaresma con m\u00e1s frecuencia, y lo que sol\u00eda llamarse Miserere con m\u00fasica de cuerda &#8230;. en las espaldas. No se permit\u00eda \u00e1 ning\u00fan monje entrar en la celda de otro. La comida no era delicada, y aun \u00e1 veces escasa. Los monjes de Piedra hab\u00edan conservado fama de rigidez y autoridad, aun cuando otros se hab\u00edan relajado, y de sus claustros salieron el Venerable Vargas, el P. Portillo, y otros, que reformaron los monasterios, no tan s\u00f3lo de varios puntos de Arag\u00f3n, sino tambi\u00e9n de Castilla, Le\u00f3n y Portugal.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada dir\u00e9 de las cascadas que vimos ya entonces, del hermoso aspecto de la frondosa huerta y sus sombr\u00edas laderas, de la Cola de caballo, del chorro palomero, alrededor del cual daban vueltas las grandes bandadas de palomas, que ven\u00edan \u00e1 guarecerse durante la noche en la oscura caverna, ni de la extensi\u00f3n de la muralla de rico, pero tosco m\u00e1rmol, ni de otras cosas que all\u00ed hab\u00eda, y que han descrito tal cual ahora est\u00e1n los que escriben acerca del monasterio en su actual estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que no dejar\u00e9 de referir es la portentosa anchura de su grandiosa escalera y enormes claustros. Recuerdo haberlos visto m\u00e1s largos, entre ellos el interminable de San Martin de Santiago, de kilom\u00e9trica longitud, pero tan anchurosos, tan descomunales como los del monasterio de Piedra, no los he visto en ninguna parte. La escalera era tan grandiosa, que no la del Escorial, sino la de palacio, cabr\u00edan holgadamente dentro de ella y sobraba mucho. La tradici\u00f3n dec\u00eda que aquellas enorm\u00edsimas y largu\u00edsimas vigas, con que estaban construidos los claustros y la escalera, eran de los que hab\u00edan tra\u00eddo los diablos \u00e1 media noche para quemar el convento. A\u00fan nos ense\u00f1aron unas largas vigas, que hab\u00eda en el patio exterior cerca del torre\u00f3n de entrada, y no s\u00e9 \u00e1 punto fijo, sino en tono de broma, \u00f3 por creerlo as\u00ed, nos dijeron que eran de las que hab\u00edan sobrado, despu\u00e9s de quemar otras muchas.<\/p>\n\n\n\n<p>VICENTE DE LA FUENTE.<\/p>\n\n\n\n<p>(Se continuar\u00e1.)<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Imagen: La Ilustraci\u00f3n Cat\u00f3lica, a\u00f1o XV, n.\u00ba 1, de 5 de enero de 1890, Madrid. Un 29 de enero de 1817 naci\u00f3 en Calatayud D. Vicente de la Fuente. 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